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Ubaldo Márquez Roa / José Eduardo García Cortés
Revista
YACHAQ
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N
.º
12
brutalidad policial y la injusticia racial, bajo los
eslóganes I can’t breathe, y, black lives matter.
(Fernández 2020)
Criterios internacionales han señalado
que el uso de la fuerza que no resulte estric-
tamente necesario por comportamiento de la
persona detenida constituye un atentado con-
tra la dignidad humana. (Corte IDH Caso Azul
Rojas Marín y otra Vs. Perú, párr. 158) La se-
guridad personal refiere a la protección contra
las lesiones corporales, incluidas las lesiones
mortales, los policías violentan el derecho a la
seguridad personal cuando injustificadamente
infligen lesiones corporales, independiente-
mente de que la víctima esté o no detenida, es
una obligación del Estado proteger a la pobla-
ción del uso excesivo de la fuerza. (Cfr. Obser-
vación: CCPR-GC-35, párr. 8)
¿Por qué tomó tanta importancia el ase-
sinato de Floyd? Fue por las circunstancias
de modo y tiempo. Las condiciones de lugar
no es necesario mencionarlas, pues, en los
Estados Unidos de Norteamérica es constan-
te la violencia policiaca hacia las personas
afroamericanas. Sin embargo, por la situación
de la cuarentena que vivió este país a causa del
SARS-CoV-2 o COVID-19, el prolongado encie-
rro, la restricción de movilidad, la disminución
del salario aunado a la pérdida del empleo en al-
gunos casos, afectó de manera generalizada la
forma en que sus habitantes realizaban su vida
diaria, ello generó estrés, frustración y enojo.
La muerte de Floyd y la brutalidad policia-
ca fueron el detonante para la movilización so-
cial, no obstante, desde un punto de vista par-
ticular el efecto Floyd solamente sirvió como
una pantalla de humo, dicho deceso, si bien
fue lamentable, fungió como canal para des-
ahogar la furia interior de los ciudadanos por
el confinamiento debido al virus y los efectos
económicos causados. Los norteamericanos
crearon un falso mártir para un momento de
desesperación como fue la crisis sanitaria. La
brutalidad policiaca es un problema que desde
hace mucho tiempo ha infectado a dicha so-
ciedad, no obstante, ha sido la misma quien
ha permitido su propio crecimiento, al partir de
un esquema integrador, y no del todo inclusivo.
La sociedad norteamericana se mueve
con una doble moral. Los norteamericanos
han liderado la protección de los derechos ci-
viles, para eliminar la tiranía y la opresión en el
mundo, a fin de lograr instalar lo que ellos de-
nominan verdaderos gobiernos democráticos,
en los cuales se respeten las libertades funda-
mentales. Por naturaleza belicosos, los nortea-
mericanos se encuentran en la constante cons-
trucción de un enemigo, es parte esencial de
su historia, como ejemplos podemos mencio-
nar a los ingleses, los españoles, las tribus de
nativos como los sioux, cheyenes, cheroquis,
los navajos, los mexicanos, los confederados,
los alemanes, los nazis, los japoneses, los co-
munistas, los rusos, el Viet Cong, los coreanos,
los carteles de la droga colombianos y mexica-
nos, el estado islámico, el califato, los grupos
terroristas como AL QAEDA, ISIS, IRA, HAMAS,
el gobierno chino, por mencionar algunos de la
gran lista que poseen.
Construir a un enemigo es vital para cual-
quier nación, el enemigo reafirma la identidad,
provee a las personas de un sistema de valo-
res acordes a determinados intereses, encarna
la antítesis de los valores colectivos, ya que, su
creación se basa en el principio de la dualidad
«blanco-negro», «bueno-malo», «bonito-feo»,
«lógico racional-emocional visceral», «nacio-
nal-extranjero». Los enemigos son distintos a
nosotros y siguen costumbres que no son las
nuestras, por lo tanto, cuando no, es preciso
construirlos. (Ecco, 2011, p. 7)
La construcción del enemigo, crea la ne-
cesidad de garantizar la seguridad ciudadana
a toda costa. Por ejemplo, la denotación al tér-
mino pandilla, mismo que refiere a una confor-
mación de personas con niveles de organiza-
ción y estructura para la conspiración criminal
más allá de su actuar en las calles (Klein, 2004,
p. 57). Piénsese en la connotación del término
pandilla, como un grupo de jóvenes criminales