EL MUSEO DE LA
GASA CONCHA
La Casa Concha, construida dentro del
perímetro de Puka Marka, que fue la cancha de
la panaca de Tupa Inca Yupanqui, ha recibido
desde 2011 las piezas excavadas por Hiram
Bingham en Machu Picchu en 1912 y devueltas
por la universidad de Yale en cumplimiento del
Memorando de
Entendimiento
firmado en 2010.
La adecuación de la Casa Concha como
museo era parte del compromiso de la UNSAAC,
en los términos de este Memorando, de proveer
un museo para recibir los materiales arqueológicos
devueltos. Al momento de esos acuerdos, la Casa
Concha se encontraba en proceso de restauración,
liderado por equipos del INC y de la Universidad,
luego de la entrega del edificio a la UNSAAC por
el Presidente Valentín Paniagua.
El largo trabajo de restauración culminó en
2010. Es ejemplar el resultado de la rehabilitación,
considerando que la casona colonial había sido
durante buena parte del siglo XX cuartel del
Ejército, luego Comisaría y oficinas de la Policía
de Investigaciones. Los expertos en restauración,
no solo pudieron rescatar la arquitectura neo inca
(fotografía
N°
1, fotografía
N°
2)
y colonial
(fotografía
N° 3, fotografía N° 4, fotografía N° 5, fotografía N°
6); además lograron salvar murales coloniales que
habían sido ocultados por capas de cemento durante
la ocupación de la casona por las instituciones
castrenses (fotografía N° 7,
fotografía
N° 8).
En adición a sus funciones como museo,
el edificio cuenta con almacenes y laboratorios
para investigaciones. La antigua capilla de la
Casa Concha sirve hoy de auditorio y sala de
conferencias (fotografía N° 9).
Se abre el museo en noviembre de 2011,
para presentar al público la colección Machu
Jean-Jacques Decoster
333
Picchu de la Universidad de Yale, cuyo retorno
al Perú se había ido negociando a lo largo de
varios años. En la actualidad, el museo Machu
Picchu de la Casa Concha está conformado por
una exhibición permanente abierta al público
de aproximadamente 360 piezas, y otras 45 000
piezas en depósitos cerrados, entre fragmentos
de cerámica, líricos, y óseos —incluyendo 177
esqueletos humanos parciales.
La exhibición permanente reúne objetos
de cerámica, metales y piedras, en su mayoría
de fábrica inca, resultado de la excavación en
Machu Picchu conducida en 1912 por el equipo
de la Expedición Yale / National Geographic.
A esos objetos se suman materiales incas
adquiridos localmente; cerámicas, tejidos y
platería en préstamo de otros museos; y cerámicas
encontradas en excavaciones hechas en el contexto
de la restauración de la Casa Concha a los inicios
del siglo XXI.
¿Por qué es importante esta colección? Para
empezar por el contexto histórico de la devolución
exitosa, uno de los pocos ejemplos a nivel mundial,
todavía, del retorno de Patrimonio Cultural a su
lugar de origen. Allí, la gestión de varios gobiernos
sucesivos, y la acción proactiva de la Universidad,
han logrado asegurar la repatriación de una
colección importante tanto simbólicamente, como
también histórica y científicamente para la historia
de la región andina.
De hecho, la colección del Museo Machu
Picchu de la Casa Concha es una suerte de corte
temporal de la arqueología de Machu Picchu,
pues se trata de la totalidad de los artefactos y
materiales encontrados por Hiram Bingham
en Machu Picchu entre julio y noviembre de
1912, tomando en cuenta la tecnología existente
entonces, y las limitaciones del mismo Bingham
como arqueólogo.
Quizás los interesante acerca de los
materiales expuestos en la Casa Concha sea el
hecho que no se trata de objetos fabricados como
adornos suntuarios.s bien son, en su mayoría,
objetos utilitarios de cerámica, que fueron usados
por la gente residente en la ciudadela de Machu
Picchu, hacia los inicios del siglo XVI, para la
preparación de chicha (fotografía N° 10), el tostado
del maíz (fotografía N° 11) el consumo de alimentos,
(fotografía N° 12) etc. Se debe asumir que esos
objetos, en su mayoría encontrados en entierros
por los trabajadores de Bingham, fueron utilizados
diariamente por la población de cuidantes del sitio,
quienes vivían todo elo en Machu Picchu.
Además de las piezas de cerámica, también
se puede observar otros objetos de uso diario como
son
tumis
(fotografía N° 13), y
tupus
(fotografía N°
14), incluyendo
tupus
funerarios, cuentas, dados,
instrumentos de música (fotografía N° 15),
herramientas para tejer (fotografía N° 16) etc.
Unos objetos líricos trabajados en forma de caja,
recalcan la importancia de la piedra en el mundo
de los incas y su valor tanto utilitario como estético
(fotografía N° 17).
Pero otros objetos también de uso ritual,
designados para
ofrendas,
nos invitan a una reflexión
sobre interrogantes que han sido objeto de debate
entre investigadores. Refiero aquí a objetos no incas,
claramente norteños, o sea Chimú o Chimú-incas.
Uno de ellos es una botella antropomórfica, cuyo
color negro manifiesta su origen Chimú, pero cuyo
labio plano parece indicar una influencia inca.
Otro es un
tumi,
de fábrica claramente no-inca, y
decorado con un motivo que parece ser un pescador
practicando su oficio en el mar del norte (fotografía
N° 18). Otro ejemplo es lapaccha en forma de mano
agarrando un q'ao, preciosa muestra de alfarería
norteña, con una clara juntura que señala el uso de
molde (fotografía N° 19).
La presencia de esas piezas de ofrenda
venidas de partes del territorio andino cuya
adición al imperio se hizo en una fase tardía de
la expansión, nos lleva a repensar la ocupación y
la función de Machu Picchu. De hecho, la idea
de la liada imperial de Machu Picchu, construida
por un solo inca, para su uso exclusivo, y de su
panaca después de su reino, parecería entrar
en contradicción con esa presencia de objetos
provenientes de tierras ajenas al territorio
controlado por el mismo Pachacútec durante su
reinado. En realidad, si bien la evidencia histórica
y arqueológica soporta la construcción de Machu
Picchu con mano de obra mayormente cuzqueña,
la presencia de cerámicas norteñas excavadas
en la ciudadela, indica que, mucho después de
Pachacútec, Machu Picchu mantuvo un papel
importante en la región, o bien a nivel ritual o bien
a nivel comercial.
Por otro lado, otros objetos en la colección
de la Casa Concha también permiten ampliar lo
que se sabe de la ocupación de Machu Picchu.
Se trata de unos cántaros
(raki)
incas encontrados
en la ciudadela en la excavación de 1912. Esos
atíbalos, usados en la producción de chicha, se
encuentran rotos, faltando el labio abocinado y
parte del cuello. Sin embargo, se puede notar que
la parte de la fractura del cuello ha sido limada
para permitir una reutilización posterior. Además
se evidencia el uso de parches de plomo, un
material que no conocían los incas (fotografía 10,
fotografía 20). Esos índices nos permiten sugerir
que hubo una ocupación parcial de Machu Picchu
en los tiempos coloniales y republicanos. Con esta
evidencia, podemos refutar definitivamente la
especulación de un abandono extendido del sitio
hasta la época moderna.
No cabe duda que los objetos de la colección
del museo Machu Picchu de la Casa Concha,
destacan por su valor estético y artístico. Peros
allá de eso, sirven para mejor entender la historia
de los incas y de Machu Picchu. En particular,
evidencian una mayor extensión de la influencia
de Machu Picchu, y su irradiación en el tiempo
y el espacio, muchos importante de lo que se
había pensado anteriormente.
100 AÑOS
335
Fotografia,N°
1.
T Fotografia,N°2.
. REVISTA UNIVERSITARIA 141
Fotografia JV° 3.
. 100 AÑOS
T Fotografía jV° 4.
T Fotografía Jf 5.
. REVISTA UNIVERSITARIA 141
Fotografia
6.
Fotografia
J
7.
. 100 AÑOS
. REVISTA UNIVERSITARIA 141
Fotografia JV° 10.
. 100 AÑOS
341
T Fotografia 11.
Y Fotografia 12.
—•
REVISTA UNIVERSITARIA
141 -
342
líp^iijffiifiií
ffttmuHuH?
ni
-
St^^Bft
'i'tnw,.
Fotografia
13.
T Fotografin 16.
.
REVISTA UNIVERSITARIA
141
Fotografia
17.
V
- 'fi
V
WSm
%'iMtMtK
mmdm
.
...
ÜÍ
fliPflÂSliîP
WÊÊm
MWMi
ÌS^^mps®É
•B—üi
mmèiâm
Fotografia
JV°
18.
. 100 AÑOS
T Fotografía JT19.
T Fotografía jV° 20.
—• REVISTA UNIVERSITARIA 141 -