
1912, tomando en cuenta la tecnología existente
entonces, y las limitaciones del mismo Bingham
como arqueólogo.
Quizás lo más interesante acerca de los
materiales expuestos en la Casa Concha sea el
hecho que no se trata de objetos fabricados como
adornos suntuarios. Más bien son, en su mayoría,
objetos utilitarios de cerámica, que fueron usados
por la gente residente en la ciudadela de Machu
Picchu, hacia los inicios del siglo XVI, para la
preparación de chicha (fotografía N° 10), el tostado
del maíz (fotografía N° 11) el consumo de alimentos,
(fotografía N° 12) etc. Se debe asumir que esos
objetos, en su mayoría encontrados en entierros
por los trabajadores de Bingham, fueron utilizados
diariamente por la población de cuidantes del sitio,
quienes vivían todo el año en Machu Picchu.
Además de las piezas de cerámica, también
se puede observar otros objetos de uso diario como
son
tumis
(fotografía N° 13), y
tupus
(fotografía N°
14), incluyendo
tupus
funerarios, cuentas, dados,
instrumentos de música (fotografía N° 15),
herramientas para tejer (fotografía N° 16) etc.
Unos objetos líricos trabajados en forma de caja,
recalcan la importancia de la piedra en el mundo
de los incas y su valor tanto utilitario como estético
(fotografía N° 17).
Pero otros objetos también de uso ritual,
designados para
ofrendas,
nos invitan a una reflexión
sobre interrogantes que han sido objeto de debate
entre investigadores. Refiero aquí a objetos no incas,
claramente norteños, o sea Chimú o Chimú-incas.
Uno de ellos es una botella antropomórfica, cuyo
color negro manifiesta su origen Chimú, pero cuyo
labio plano parece indicar una influencia inca.
Otro es un
tumi,
de fábrica claramente no-inca, y
decorado con un motivo que parece ser un pescador
practicando su oficio en el mar del norte (fotografía
N° 18). Otro ejemplo es lapaccha en forma de mano
agarrando un q'ao, preciosa muestra de alfarería
norteña, con una clara juntura que señala el uso de
molde (fotografía N° 19).
La presencia de esas piezas de ofrenda
venidas de partes del territorio andino cuya
adición al imperio se hizo en una fase tardía de
la expansión, nos lleva a repensar la ocupación y
la función de Machu Picchu. De hecho, la idea
de la liada imperial de Machu Picchu, construida
por un solo inca, para su uso exclusivo, y de su
panaca después de su reino, parecería entrar
en contradicción con esa presencia de objetos
provenientes de tierras ajenas al territorio
controlado por el mismo Pachacútec durante su
reinado. En realidad, si bien la evidencia histórica
y arqueológica soporta la construcción de Machu
Picchu con mano de obra mayormente cuzqueña,
la presencia de cerámicas norteñas excavadas
en la ciudadela, indica que, mucho después de
Pachacútec, Machu Picchu mantuvo un papel
importante en la región, o bien a nivel ritual o bien
a nivel comercial.
Por otro lado, otros objetos en la colección
de la Casa Concha también permiten ampliar lo
que se sabe de la ocupación de Machu Picchu.
Se trata de unos cántaros
(raki)
incas encontrados
en la ciudadela en la excavación de 1912. Esos
atíbalos, usados en la producción de chicha, se
encuentran rotos, faltando el labio abocinado y
parte del cuello. Sin embargo, se puede notar que
la parte de la fractura del cuello ha sido limada
para permitir una reutilización posterior. Además
se evidencia el uso de parches de plomo, un
material que no conocían los incas (fotografía 10,
fotografía 20). Esos índices nos permiten sugerir
que hubo una ocupación parcial de Machu Picchu
en los tiempos coloniales y republicanos. Con esta
evidencia, podemos refutar definitivamente la
especulación de un abandono extendido del sitio
hasta la época moderna.
No cabe duda que los objetos de la colección
del museo Machu Picchu de la Casa Concha,
destacan por su valor estético y artístico. Pero más
allá de eso, sirven para mejor entender la historia
de los incas y de Machu Picchu. En particular,
evidencian una mayor extensión de la influencia
de Machu Picchu, y su irradiación en el tiempo
y el espacio, mucho más importante de lo que se
había pensado anteriormente.