123
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
LOS DISCURSOS DEL ODIO: LENGUAJE Y RACISMO EN EL CUSCO
THE SPEECHES OF HATE: LANGUAGE AND RACISM IN CUSCO
ORA SANKENARENTSI ANKANTAYETIRI ARA NINATANTSIKI:
AÑANE AISA ANKANTABAKAYETA O KANTANTSIPEE ARA
KOSKOKI
(1)
José Solís Mora
(2)
Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, Perú
Resumen: Este artículo analiza como el racismo se construye con matices propios
a partir de los hechos históricos nacionales en la ciudad de Cusco. En cada proceso,
en el Perú y especialmente el Cusco, las personas hemos sido entrenadas”
para clasicar social y racialmente a las demás y también hemos aprendido a
discriminar a esos otros que muestran algún rasgo cultural diferente al nuestro.
Este entrenamiento se realiza a través de la socialización, donde el uso del lenguaje
racista es un medio fundamental para la legitimación de estos discursos racistas.
Esta semántica fue utilizada contra las poblaciones indígenas, migrantes y sectores
populares para expresar odio, desprecio y sentimientos negativos por razones de
prejuicios, estereotipos y mala socialización. En ese sentido las preguntas que guían
el presente ensayo son: ¿Por qué siendo andinos somos racistas y discriminadores?,
¿por qué seguimos reproduciendo en pleno siglo XXI discursos y practicas racistas
condenables? , ¿qué lenguaje usamos para racializar?
Palabras clave: Racismo, discriminación, lenguaje racista
Abstract: This article analyzes how racism is constructed with its own nuances
from the national historical facts in the city of Cusco. In each process, in Peru and
especially in Cusco, people have been “trained” to classify others socially and racially
and we have also learned to discriminate against others who show some cultural
trait dierent from our own. This training is done through socialization, where
the use of acracist language is a fundamental piece of legitimizing these racist
discourses. This semantics were used against indigenous populations, migrants
(1) Traducción: Yaneth Naty Antunez Camacho. Lengua originaria Ashaninka
(2) Antropólogo, Mgt en Desarrollo Rural, docente de la UNSAAC en la E.P de Antropología y Socio-
logia y en la escuela de posgrado. Consultor e investigador de la realidad andina sobre temas de desa-
rrollo, pueblos originarios, resolución de conflictos y educación de adultos. Con 25 años de experiencia
en comunidades indígenas andinas y amazónicas. Correo: jesus.solis@unsaac.edu.pe.
Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas • UNSAAC
Noviembre 2019 - Octubre 2020
ISSN 2519-7592 Vol. 4 • Nº 12 • Págs 123 - 144
Recibido 21/05/2020 Aprobado 21/10/2020
124
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
and popular sectors to express hatred, contempt and negative feelings for reasons
of prejudice, stereotypes and bad socialization. In this sense, the questions that
guide this essay are: Why are we, as Andean people, racists and discriminators?
Why do we continue to reproduce reprehensible racist discourses and practices in
the 21st century? and what language do we use to racialize?
Key words: Racism, discrimination, racist language
Kamtapachari: Oka sankenarentsi ameniro kempetachari kaantantsipe o
akantabakayeta jero antantanakeari ashiketi otinkami okantasanotanakari perani
anampitsiteki ara kipatsiki koskoki, ara kantanaintsari aka peroki aisati kipatsi
koskoki, aro ashaninkape apankenatake akantantiari maronipe aisati kantantsipe
akantabakayetari maronipe aisati ayotake akantimanayeti o ajitabakayeta
añabakaka otsipape aborope kari anampisatipe .oka pankenarentsi antiro ara
asaikajeitita ,antasanotirori añanesanori kantantsipe o akantabakayeta .oka
sankenarentsi o ñanaberentsi kantantsipe o akantabakayeta .oka sankenarentsi
yakojeitakero ikantimanajeitantiari isaikajeitinta pashini nampitsiki ,pokayetatsiri
otsipape nampitsiki ,jayetatsiri otsipaki nampitsi o aisati saikajetatsiri inampiki ashi
otimasanoti ninatantsi ,manintantsi aisati aroripe kari kametsatatsi ora ayojeitiri te
onkametsate ,kenkeshiretantsipe aisa kari kametsatatsi asaikajeitita ,oka kantantsi
ora sampitantsi oinijiro oka pankenarentsi.. kari kametsatatsi ora ayojeitiri te
onkametsate, kenkeshiretantsipe aisa kari kametsatatsi asaikajeitita, oka kantantsi
ora sampitantsi oinijiro oka pankenarentsi. ¿paitakia saekatsiri kachinkaiteriki
akantajeta o akantimanabakayeta kantantsipe aisati ajitabakayeta. ¿paitakea
antantarori irosati meeka aka siglo XXI kantantsipe aisati pankenarentsi kantantsi
kari kametsatatsi ‘kashitikantsi’.
Ñanasanotirori: kantantsipe, jitabakatsari, ajitabakayeta añane.
José Solís Mora
125
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
1. Antecedentes del racismo
Para comprender el racismo es fundamental entender la colonialidad del
poder entendida como los procesos de dominio, control opresión económica,
dominación política y cultural por parte de los europeos a los pueblos indígenas
de los países latinoamericanos desde el siglo XV hasta el siglo XXI. Donde el tema
de la “raza fue fundamento del patrón universal de diferenciación social básica y de
dominación social, como lo señala Quijano (2000).
Quijano arma que la idea de “raza fue asumida por los conquistadores
como el principal elemento constitutivo fundante de las relaciones de dominación
que la conquista imponía. Sobre la base de dicho patrón de poder, fue clasicada
la población de América y no solo fue eso, este patrón de dominación creó
nuevas identidades (indígenas, mestizos, negros) con connotaciones raciales.
Tales identidades fueron asociadas a las jerarquías y clasicaciones sociales
correspondientes con el patrón de dominación colonial que continuó durante la
república y la actual modernidad. En consecuencia, los pueblos sometidos fueron
situados en una posición de inferioridad, subyugación, marginalidad y exclusión
de la vida social y política, al igual que sus conocimientos y su cultura.
La “idea de la raza fue una construcción social, signicaba que los
hombres eran desiguales naturalmente por razones genéticas, dicho concepto fue
trasladado de la biología a la sociedad para justicar las desigualdades, la injusticia
social y especialmente para organizar las sociedades. Es decir, a los blancos criollos
oligarcas, por su condición racial fenotípica, les correspondía estar en los estratos
dominantes porque eran “superiores”; en tanto que los indígenas y negros debían
ocupar los estratos bajos por su condición de “inferioridad” racial y étnica. A
partir de esta noción se construyen todos los discursos sobre la exclusión social,
discriminación y la explotación económica y estos se insertaron dentro de las
relaciones sociales, la estraticación social y las jerarquías políticas, lo que signicó
su impregnación en todas las estructuras de la sociedad colonial y actual. (Quijano,
2000).
Para el caso peruano, acorde con este modelo de dominación mundial, las
elites oligarcas del siglo XIX diseñaron los mecanismos institucionales de opresión
contra el indígena, su exclusión de la vida social, política y cultural del país, las
mismas que se justicaban plenamente porque el “indio era incapaz, bruto, ocioso,
torpe, sucio, ignorante, “una raza degenerada. No fueron casuales tampoco las
normas de cuidar la “pureza racial” que se dio entre las familias aristócratas criollas
para no contaminarse con mestizos u originarios; ideología que se mantuvo hasta
antes de la reforma agraria. (Portocarrero, 1990).Para ejemplicar el pensamiento
de la época, presentamos lo que decía el Dr. Sebastián Lorente, historiador, rector
del colegio Guadalupe y asesor de educación del gobierno de Ramón Castilla.
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
126
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
Triste es confesarlo, pero la mayoría de los indios extraña a los progresos de la
civilización, nos aige con los vicios del estado salvaje. Yacen en la ignorancia,
son cobardes, indolentes, incapaces de reconocer los benecios, sin entrañas,
holgazanes, rateros, sin respeto por la verdad, y sin ningún sentimiento
elevado, vegetan en la miseria y en las preocupaciones, viven en la embriaguez
y se duermen en la lascivia… (Lorente 1855: en Romero, 2017; 5).
Pensamientos como este durante los siglos XIX y XX, así como todas las
acciones de brutalidad, etnocidio, trabajos forzados, violaciones, expropiación de
sus tierras y violencia física o cultural que ejercieron los latifundistas, hacendados,
funcionarios del Estado, autoridades contra los indígenas andinos, como parte de
los mecanismos de poder estatales y privados que se ejercieron impunemente
desde los gobiernos y en la sociedad. A este esfuerzo contribuyo la ideología
religiosa católica que justico el abuso contra los indígenas bajo parámetros
religiosos de resignación, perdón, culpabilidad y de la gloria eterna fuera de este
mundo. Estas ideologías formaban parte de las relaciones sociales que se daban en
las instituciones, la vida cotidiana y las jerarquías sociales y políticas como si fueran
normales y naturales.
El racismo para el siglo XIX se constituyó en un instrumento de clasicación
social de la población indígena y sirvió de fundamento de los roles sociales que
fueron establecidos (los dominadores habían nacido para gobernar y los indios
para obedecer y trabajar). Fue así como se construyó también el concepto social
de la raza basado en la inferioridad racial y cultural del colonizado, donde las
relaciones sociales estaban racializadas: unos tenían privilegios y los otros” sin
derechos, no eran considerados ciudadanos ni personas.Veamos lo que nos dice
Alejandro Deustua, rector de la UNMSM, hacendado puneño, eminente miembro
de la oligarquía, lósofo, varias veces diputado; quien reexionaba:
“Las desgracias del país se deben a la raza indígena, que ha llegado en
su descomposición síquica y que, por causa de la rigidez biológica de sus
integrantes, que han terminado denitivamente su ciclo evolutivo…El indio vive
sin interés alguno, bajo el imperio exclusivo de las necesidades materiales que
satisface como las bestias, que son sus únicos modelos, y, peor que las bestias
cuando las excitaciones del alcohol avivan la brutalidad de sus instintos sin
disciplina. …El indio no es, ni puede ser sino una máquina (Deustua, libro “La
cultura peruana, 1937, citado por Fuenzalida, 1975, 10; en Callirgos, 2015)
Portocarrero (2013) señala que la oligarquía costeña y sus aliados los
gamonales serranos proponían que el ideal peruano de nación debía ser criollo-
costeño donde el indígena (al ser considerado bruto, falto de cultura y educación)
no podía formar parte de lo peruano, y al no poder exterminarlo, lo único que
quedaba era soportarlo, pero menospreciado y reprimido. Cotler (2005) por su
parte indica que la clase culta” del país sentía por el indio una mezcla de odio,
José Solís Mora
127
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
miedo y desprecio al igual que los españoles y si bien impulsaron el capitalismo no
tocaron en nada las bases ideológicas del racismo, la conservaron.
La invisibilización fue otra táctica racista de las élites dominantes
peruanas, por cuanto nunca se tomó en cuenta la participación de los indígenas
y sus descendientes en las decisiones políticas; no es casual que luego de la
independencia durante los dos últimos siglos nunca hubo algún gobernante de
origen indígena en el Perú o que los indígenas no hayan sido ministros, senadores,
altos funcionarios o embajadores. Ninguna clase social ni sector de la sociedad
urbana los tomó en cuenta, ellos eran solo “masa manipulable.
Esta invisibilización también abarcó a la cultura, por cuanto las culturas
indígenas (andinas y amazónicas) eran consideradas primitivas, inferiores;
entonces el único modelo que debía predominar en la sociedad era la cultura
dominante criollo-mestiza como cultura ocial sobre las culturas subordinadas.
Pese a la reivindicación que hicieron los intelectuales cusqueños en los años 30
con el movimiento indigenista en el Perú, estas ideologías predominantes no fueron
cuestionadas en su esencia y menos traducidas en alguna política pública. A las
poblaciones indígenas se las siguió tratando como inferiores y atrasadas, incapaces
de ser admitidas como ciudadanos por su condición de ser raza degenerada.
Con el desarrollo del capitalismo mundial y la implementación de las
políticas neoliberales y la globalización a partir de los años 90, el discurso del
racismo se fue adecuando, considerando que ya no era posible seguir postulando
principios coloniales y republicanos del siglo XIX y de los años 30 y 40; debido a la
universalización de los derechos humanos, el convenio 169-OIT, los movimientos
sociales de lucha por la igualdad, la equidad y el aporte de las Ciencias Sociales a
develar toda expresión discriminatoria, restrictiva o autoritaria. Pero la exclusión no
desapareció, se mantienen los discursos racistas, la discriminación continua bajo
nuevos ropajes ideológicos.
Las élites burguesas actuales nos han hecho creer que la globalización y
la modernización transformaron al Perú en una Nación mestiza, blanca y civilizada
siempre y cuando a los indígenas se los incorpore, se los blanquee, se lo des-
indigenice para que puedan asimilarse a la civilización, insertarse en la modernidad
y disfrutar de sus benecios. Si este es el único paradigma, entonces las políticas
deben estar orientadas para que “todos formen parte de la sociedad nacional”
(criolla-mestiza urbana). Y, supuestamente para que no exista racismo se debe
promover el “mestizaje. Así, de esa manera se diluye cualquier diferencia racial.
Leamos lo que dice Vargas Llosa.
“Los campesinos indios viven de una manera tan primitiva que la
comunicación es prácticamente imposible. Solo cuando emigran a las
ciudades tienen la oportunidad de mezclarse con el resto del Perú. El precio
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
128
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
que tienen que pagar por la integración es alto, la renuncia a su cultura,
su lenguaje, sus creencias, sus tradiciones, costumbres y la adopción de la
cultura de sus antiguos patrones. Después de una generación se transforman
en mestizos. Ya no son indios”. (Vargas Llosa 1999, en De la Cadena, 2004
2. Características del racismo en el Cusco
El Cusco es una región muy especial a diferencia de otras zonas del país,
porque en términos del imaginario nacional se considera que aquí es donde “se
inicia la historia del Perú”, por haber sido capital de la civilización Inca, de ahí que su
transcendencia es evidente porque se mantienen vigentes elementos de la cultura
de los Incas. Por ello, se conoce y reconoce al Cusco como región andina, quechua,
indígena con un apego profundo a las montañas y a la cosmovisión andina.
Imaginario que está en todos sus habitantes y que moviliza miles de personas
cuando se trata de festejar el cumpleaños de la ciudad. Este criterio es fundamental
porque todos los cusqueños de todas las clases sociales comparten y promueven la
cultura andina
(3)
las costumbres, folklore y tradiciones tan propias de la región en
todas las instancias de la vida social. Como ejemplo, el quechua es hablado por el
60% de los pobladores urbanos, cosa que no ocurre en otras ciudades de la sierra.
Ni que decir de las estas patronales, cargos, festivales folclóricos, tradiciones
y costumbres hasta la gastronomía; todas cargadas de elementos culturales
sincréticos que conforman la idiosincrasia cusqueña.
Al estar todos impregnados del orgullo de ser herederos de la grandiosa
civilización Inca, resulta paradójico que exista racismo y discriminación por razones
culturales, que precisamente aluden a lo indígena, a lo andino. Dicho de otro
modo: Si (casi) todos somos cobrizos, de pelo lacio, comemos mote, hacemos guatia
(4)
,
bailamos huayno, tomamos chicha, participamos en el Inti Raymi y mil cosas más
heredadas de los indígenas. La pregunta es:¿Por qué somos racistas y discriminadores
contra ellos?, ¿por qué se cholea a la persona con rasgos indígenas?, ¿por qué sigue
conservando ideologías coloniales?
Es tremendamente preocupante que el racismo en el Cusco se practique
como un racismo anti indígena, cuando todos culturalmente provenimos de la matriz
cultural andina. La primera respuesta que ensayamos va en sentido histórico: la
causa está en la herencia colonial, republicana cuyos pensamientos oligárquicos
racistas se han masicado y convertido en la ideología ocial” de la sociedad
peruana. La segunda es que los procesos de socialización
(5)
, actuales como la
(3) Entendida como la conjunción de elementos prehispánicos, coloniales españoles y de elemen-
tos de la modernidad que están amalgamados en las prácticas materiales y espirituales de indígenas y
mestizos urbanos y rurales (Montoya, 1980).
(4) Lahuatiao guatia es un plato típico de los Andes que se prepara utilizando terrones o piedras
calentadas con leña y fuego bajo las que se entierran los alimentos hasta que se cocinen. Esta forma de
cocinar se utiliza en Perú, Bolivia,Argentina y Chile.
(5) La socialización entendida como al proceso a través del cual los seres humanos aprenden e in-
teriorizan las normas y los valores de una determinada sociedad y viven como tal. Este proceso abarca
la adquisición de la cultura de la sociedad en que vive como son las costumbres, creencias, tradiciones,
imaginarios, símbolos, valores y normas.
José Solís Mora
129
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
familia, la escuela, la religión y los medios de comunicación son las fuentes donde
se forma, enseña y trasmiten esos prejuicios y estereotipos discriminadores que
han sido internalizados por gran número de cusqueños andinos (urbano o rurales,
con o sin ascendencia indígena) quienes lo reproducen profusamente en los
colegios, instituciones, mercados, parques, buses y en todos los espacios sociales
cuando inter actúan contra personas provenientes del sector rural o con migrantes.
Recordemos que durante la Colonia y la República la idea de la raza se
asoció con los rasgos fenotípicos y biológicos, pero en nuestra época ha adquirido
principalmente un carácter social y cultural. En ese marco, el racismo cusqueño
está institucionalizado atravesando la cotidianidad de las personas y las estructuras
sociales, tocando a las clases sociales, los roles y funciones, las jerarquías, el
prestigio social; además de consolidar las relaciones de poder económico y político
desde las élites. En esta estructura societal, “los que están arriba” se consideran
con la facultad de discriminar, excluir y cholear al resto; en consecuencia, ese tipo
de acciones deberían ser soportadas y aceptadas por “los de abajo. Todo ello
compartido como si fuera normal y natural, parte de la forma de ser del cusqueño.
Lo más preocupante es que este imaginario se lo han creído casi todos
porque los sistemas de socialización de la familia, la escuela, el barrio, la parroquia
y la sociedad han sido impregnados de manera silenciosa y se han normalizado
de ese modo
(6)
en la sociedad cusqueña. Esta es la peligrosidad del concepto de
racismo y lo perverso que signica si es que no se lo recusa o interpela, los propios
cusqueños vamos a seguir reproduciéndolo cotidianamente.
En este contexto, en el Departamento de Cusco y en el sur andino,
se reprodujo el mismo imaginario racista, donde el gamonalismo era el grupo
propietario de grandes extensiones de tierra con haciendas poco productivas
con incipiente tecnicación, sin grandes inversiones agrarias; eran rentistas y su
existencia como clase dominante fue porque la mano de obra indígena era barata. El
campesino era considerado como un objeto (recurso humano) para trabajar las tierras
del hacendado, trasladaba sus productos para ser comercializados bajo la condición
de servidumbre, siendo sometidos a mecanismos de condiciones” de trabajo como
pongos y yanaconas viviendo en las condiciones absolutas de miseria y sometidos
al paternalismo y dominio de los gamonales; estos ejercían el poder en su localidad
y manejaban la vida pública de la ciudad capital. Los hacendados cusqueños eran
quienes ocupan cargos públicos como alcaldes o diputados; decidían las obras
publicas y pedían ayuda del Estado en los casos de rebelión indígena o recurrían al
poder judicial para formalizar el despojo de tierras a las comunidades.
Los gamonales eran mestizos, fueron considerados “señores de la alta
sociedad”, de “familias ilustres hablaban quechua y participaban también de
(6) Esto no niega la existencia de instancias de socialización que luchan contra la corriente, como la
educación alternativa, colectivos por los derechos indígenas, contra la violencia familiar, etc.
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
130
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
estas con los campesinos, ejercían una violencia personalizada y un control
intersubjetivo y de parentesco espiritual contra los indios. Es decir, se vivía en una
sociedad estamental, clerical y autoritaria que produjo este racismo anti indígena
elaborado sobre la base de la ideología del sistema de hacienda y la relación patrón-
sirviente que vino desde la Colonia y se consolidó con la República Aristocrática
y dura hasta nuestros días. Si hay algo que distingue al Cusco del resto del Perú,
es que en esta región se concentraron las relaciones de poder españoles más
poderosas; no es casual tampoco que en la región se instalara la mayor cantidad
de haciendas, las más crueles que tuvieron existencia hasta la reforma agraria
(7)
.
Por eso, no es casual que en el Cusco y el sur andino se concentraran el mayor
número de haciendas y las condiciones de servidumbre
(8)
. Estos hechos históricos
fueron las justicaciones para que las élites dominantes desaten sobre el indígena
campesino y sus descendientes las más terribles formas de explotación, despojo,
abuso, oprobio y racismo.
Todo esto se consolidó al reproducirse la ideología perversa de que
el indio era un ser inferior” y como tal, el racismo republicano buscó sustentar
material y simbólicamente la superioridad del terrateniente (mestizo), de manera
que justicaba y reproducía las relaciones de dominación y el ejercicio de poder
de las élites sobre el resto, a n de que la desigualdad social parezca normal y
natural. Ideas que perduran hasta ahora y orientan las pautas para la actuación
de las personas y son reproducidas por todos bajo la forma de patrones culturales
legitimados socialmente.
Aquí un testimonio de un migrante andino:
“Soy de Chumbivilcas, una vez fui con mis primos al centro de la ciudad
de Cusco y nos detuvimos a cenar en un restaurante turístico; mis
primos estaban con su ropa típica de Chumbivilcas, un sombrero y una
casaca. No quisieron atendernos y el mesero murmuro, aquí no se vende
chuño. Así que nos retiramos y nos fuimos a la pollería a cenar. (Olger,
22 años)
Por tales razones, muchos cusqueños persisten en reproducir estos
discursos y sentimientos de manera consciente o inconsciente porque fueron
socializados así. Les enseñaron desde niños a ningunear, despreciar y humillar a
personas de color diferente, de costumbres diferentes, de lengua diferente; es
decir, mirar a los otros
(9)
como inferiores que componen la gran masa de indígenas
(7) Si bien no hay datos exactos, a partir de los datos del censo agropecuario de 1961 (INEI), estima-
mos que en el departamento existieron 7,500 haciendas con extensiones entre 50 a 500 ha (haciendas
pequeñas y medianas) y 468 latifundios mayores a 500 ha. Haciendo aproximadamente 7,968 haciendas
que representaban al 1.2% de la población, quienes concentraban el 90% de la propiedad rural.
(8) Bajo formas de explotación como pongueaje, yanaconaje, arrendire, allegado, mañay, yanapako,
semanero, aguilillo, yerbaje donde se mezclaban mecanismos de explotación económica, jerarquía so-
cial y la discriminación racial, bajo el control absoluto del poder gamonal.
(9) Concepto que hace referencia a personas de otras culturas inferiorizadas.
José Solís Mora
131
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
y cholos migrantes
(10)
. Lamentablemente en el sistema educativo, centros de
salud, comisarias, municipalidades, instituciones privadas, centros comerciales
se continúan reproduciendo estas percepciones. Lo propio ocurre en formas
equivocadas de crianza en los hogares y principalmente mediante los medios
masivos de comunicación donde se van a difundir estereotipos y prejuicios racistas
y excluyentes.
En las relaciones sociales cotidianas entre las personas se han creado
“marcadores”, o “indicadores para diferenciar y establecer jerarquías sociales
tomando como argumento el origen, posición socioeconómica, apellido, nivel de
instrucción, forma de hablar el castellano, apariencia física, estilo de vida, apariencia o
vestido, bajo los cuales muchos individuos racializan y se diferencian unos de otros
mediante la escala del choleamiento.
(11)
Las prácticas de racismo también vienen acompañadas de discriminación,
lo que implica prácticas que niegan o limitan derechos y oportunidades a
determinados grupos, pero no a otros. Enconsecuencia, el trato diferenciado es
un elemento clave del concepto de discriminación; a diferencia del racismo que es
esencialmente una clasicación jerárquica; también se da la discriminación racista
que es el trato diferenciado por razones fenotípicas, sociales y culturales.
En muchas personas migrantes la ideología racista va a ser asimilada y
reproducida contra sus propios paisanos, en una suerte de “identicación con el
agresor”, donde el sujeto que es víctima de racismo termina por defender, justicar e
introyectar al agresor por una serie de razones que tiene que ver con su experiencia
de vida personal, con su psicología, con sus emociones y sentimientos. Por tal
razón, Gonzalo Portocarrero (1999) considera que en nuestra sociedad el racismo
es básicamente emotivo e inconsciente, y no tanto ideológico o doctrinario. Es un
racismo tremendamente subjetivo y afectivo, donde muchas veces los migrantes
racializados van a ser muchas veces los peores enemigos de sus semejantes y
sumisos ante los poderosos; todo dependerá del momento y las razones para ello.
En resumen, el racismo peruano y cusqueño se caracteriza por:
• Considerar que la cultura andina es primitiva, irracional, pre lógica,
llena de arcaísmos, constituyendo un obstáculo para la modernidad.
• Apelar a la genética y clasicación fenotípica para sustentar los agravios
y humillaciones contra personas de otras culturas.
• Usar estereotipos de apariencia como vestido, tamaño, forma de hablar,
(10) “Indígena” es aquella persona cuya identidad está sustentada en sentirse étnicamente parte de
la herencia cultural prehispánica, viven en comunidad y reproducen las tradiciones, practicas rurales, y
su lazo es muy fuerte con la naturaleza. Cholo” es el individuo que siendo de origen indígena asimila
elementos de la cultura moderna y reproduce ambas culturas en la ciudad. Busca acceder a bienes y
servicios y mejor calidad de vida. “Mestizo” es el citadino occidentalizado moderno.
(11) Proceso de clasificación y jerarquización social basado en criterios racializados (fenotípicos, cul-
turales o económicos) que van a “ubicar” a las personas en escalones jerárquicos donde los individuos
de un escalón cholean al del grado inferior, pero a su vez pueden ser choleados por los de escalones
superiores. Esta clasificación es ideológico-simbólica sobre la base de marcadores racistas.
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
132
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
de comportarse y origen cultural como justicación del vilipendio anti
serrano.
• Usar el pretexto de la ocupación, tipo de trabajo y posición
socioeconómica para racializar y discriminar a la persona humilde,
desposeída quienes realizan trabajo manual o técnico.
• Calicar a priori al indígena como “salvaje, violento, agresivo cuando
protesta, supuestamente por encontrarse alejado de la civilización.
• Considerar que el migrante al insertarse en la ciudad se acriolla y
se convierte en rapaz, oportunista y aprovechador en perjuicio del
citadino mestizo decente que es sorprendido por el cholo vivo.
• Promover públicamente antinomias instaladas en el imaginario de la
gente en el sentido de oponer: urbanos-rurales; limeños-provincianos,
criollos-serranos; del valle-de la altura para remarcar las diferencias
socioculturales de los grupos sociales.
• Apelar a la superioridad educativa del urbano-criollo-mestizo sobre
el profesional andino provinciano para armar una supuesta calidad y
mayor preparación.
3. El lenguaje racista
Toda la experiencia humana, personal y grupal está llena de emociones,
sentimientos y valores, donde las conductas humanas se exteriorizan en todas sus
dimensiones mediante el lenguaje, pero el lenguaje es pertinente a cada realidad
social en términos societales y de las culturas que las contienen; pero también
funciona en términos micro, a nivel de la interacción intrapersonal. Bajo esas
condiciones (positivas o negativas) del entorno, se va usar determinado lenguaje
para expresar los afectos, emociones y formas de entender el mundo. En el caso
del racismo peruano, en general se va crear un lenguaje racista con connotaciones
despectivos anti indígenas.
Veamos algunos ejemplos correspondientes a coyunturas bastante
conocidas, de personajes públicos y mediatizados.
“Derrotar las ideologías absurdas, panteístas que creen que
las paredes son dioses y que el aire es Dios, en n, volver a esas formas de
religiosidad donde se dice no toques ese cerro porque es Apu, está lleno del
espíritu milenario y no sé qué cosas (…), si llegamos a eso, no hacemos nada,
ni minería (…). Volvemos a este animismo primitivo. Yo pienso que los indios
necesitan más educación y eso es un proceso de larga dimensión” (Alan
García ante la oposición del pueblo aymara a la concesión minera en Puno,
durante el Aymarazo, 2007)
“Somos un país andino, es decir principalmente triste, allá los
brasileros, colombianos son hiperactivos, alegres (…). Aquí tenemos
José Solís Mora
133
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
indígenas que cosechan coca todavía (…) Todo ese hiperactivismo es racial-
físico-genético (…) nosotros somos tristes y aquí siempre todo está mal, de
verdad” (Alan García, 2009).
“¿Les vas a preguntar a las llamas y a las vicuñas sobre el TLC? (Ántero
Flores Araoz Ministro de Alan García sobre la oposición de los campesinos
para la aprobación del TLC (Tratado de Libre Comercio) con EEUU).
Los cusqueños se oponen al TLC porque en la altura no hay oxígeno
y eso les diculta pensar(Pedro Pablo Kuczynsky, 2008)
“Nos detuvieron por ser cholos, pero nos acusaron de delincuentes” (cuatro
jóvenes ciclistas detenidos por la Policía en el distrito de Miraores, 2018).
Allí donde y como lo ves; chato, cholo, mal vestido…...un capo
(referencia a un profesional premiado en el concurso de ciencia y
tecnología).
Yo no vivo en este país, vivo en Italia, me da vergüenza ser peruana
(…) háblame bien, ¡saca el mote ¡saca el mote ¡ (…). Acá hay tres serranos del
serenazgo que me han faltado el respeto (…). Todavía me está lmando este indio
(…). Pensará esta gente que soy igual que ellos, que soy del montón (limeña de
clase media ante personal de serenazgo en el mercado de Surco, 2019).
“¿Quién eres tú?, ¿eres policía? Oye india no sabes con quien te
has metido, chola de m…, so .… No me conoces, ¿sabes quién soy yo?, una
profesional, tu patrona. (…). Tu eres una porquería al igual que tus hijos.
(SuleykaAlatrista abogada frente a una señora vigía de la carretera variante
de Uchumayo, a la cual golpeó con un palo. Fue denunciada por racismo
pero el Poder Judicial archivó la denuncia, 2018).
Este grupo de exaltados que la prensa entera llama indígenas han
linchado a un periodista (…) es el tiempo de los matones y vándalos indígenas.
(…). Si vienen de los bosques no tienen que indignarse por aumento del precio
de la gasolina, ¿yo no sé cómo les afecta? Si son indígenas de verdad no creo
que manejen un Audi o se movilicen en transporte público (Jaime Bayli “El
Observador, televisión de Miami, ante las movilizaciones indígenas en el
Ecuador, 2019).
“Son gente sin nivel (…) las ligas departamentales ya no son mayoría
pero son unidos. Serán cholitos, comen con la boca abierta en el hotel cinco
estrellas, están vestidos con buzo y no con traje de dos mil dólares de Armani.
(…). Porque donde te pueden sacar cinco soles te roban y te sacan mil soles,
págame para el árbitro, son rapiña, pájaros fruteros” (Erick Osores, presentador
deportivo Canal 4, hablando de los dirigentes provincianos, julio, 2019)
Viajé a Lima con mi prima que es morenita igual que yo y nos
fuimos a pasear por San Isidro, entramos a una cafetería a comprar tortas,
las personas que atendían eran blancas y los consumidores también blancos,
de pronto la gente nos empezó a mirar mal y las vendedoras nos dijeron
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
134
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
que no nos atenderían, yo le pregunte ¿por qué?, dijeron ¿de dónde son? Les
dijimos del Cusco, con razón, lo sospechábamos, serranas; si quieren que se
les atienda será al último, primero la gente de Lima. Nosotras indignadas
tuvimos que retirarnos.(Lucy, 27 años)
Este es el rostro feo del Perú, que muestra todos los días sus excrecencias
en la cotidianidad, en las relaciones sociales llenas de ideologías y mentalidades
acumuladas de siglos de desprecio y marginaciones racistas que son mayormente
irracionales, que han logrado moldear sentimientos y pensamientos con una carga
subjetiva tremendamente alienada que se descarga sobre personas culturalmente
diferentes. También nos muestra el “Perú ocial, el discurso de las élites dominantes
modernas, que consideran que salvo el mercado, todo lo demás es ilusión, nada
puede oponerse a la sacrosanta inversión privada, entonces se denosta y se apela
a características biológicas y fenotipos racistas de los indígenas opositores (“perros
del hortelano”) quienes por su conguración genética degenerada no entienden el
progreso y el desarrollo que vivimos.
El otro argumento –igualmente racista- es que los pueblos originarios
poseen una cultura primitiva, mentalidad atrasada panteísta y un espíritu pasivo,
conformista que nunca tuvieron lenguaje y esto hace que rechacen la modernidad.
En todos los testimonios como se aprecia se apela al uso de un lenguaje racista
lleno de adjetivos, improperios, sorna, agresión, desprecio y odio al otro por ser
diferentes fenotípica, cultural, social, económica y educativamente. Responde a su
vez a su visión cultural del mundo, es decir el conjunto de imágenes, ideologías,
conocimientos, formas de explicar y entender la realidad. Todos los racistas
mencionados obviamente tienen una visión absolutamente sesgada, llena de
prejuicios, estereotipos, medias verdades, imaginarios y complejos inconscientes
a partir de los cuales usan determinadas palabras según sea el contexto y los
interlocutores, de manera directa o usando un medio de comunicación.
El racismo se vive, siente, practica y se sufre en términos de violencia
verbal; estas situaciones se dan en escenarios y contextos donde concurren
personas de distintas clases sociales y de grupos culturales diversos, que pese al
mestizaje cultural ocurrido y no siendo las diferencias socioeconómicas y culturales
tan abismales; sin embargo, en determinadas personas van a aorar distingos
raciales subjetivos, ideológicos y simbólicos para la diferenciación social. La forma de
expresar dicha diferenciación será utilizando un lenguaje cargado de emociones
de odio, desprecio y enojo.
“yo presencie el caso de una humilde familia campesina en el local
del Totus, cuando se disponían a ingresar a una de las tiendas, inmediata-
mente las vendedoras llamaron a seguridad para no dejarlas ingresar y reti-
rarlas del lugar por su manera de vestir y hablar. Esto causo el enojo de ellas
y se produjo un conicto, las vendedoras las insultaban ‘india de m… chola
arrastrada, pobretona’ y otras cosas feas, humillándolas (Ronald, 35 años).
José Solís Mora
135
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
El lenguaje racista depende de un grupo para representarse a sí mismo,
todo depende como dicho grupo o sociedad juzgue a los otros grupos sociales
como “superiores” o inferiores”, civilizados” o “atrasados”. A partir de ahí se va usar
el lenguaje con toda fuerza para hacer diferencias y con ella emergen los prejuicios
(“terrorista, “indio”); por ello se dice que el lenguaje tiene la capacidad de denirse
a sí mismo y de denir a los demás (Islas, 2005).
Pero en la sociedad el lenguaje no es la única ni la más importante
manifestación de discriminación o racismo. Solo es un vehículo, el medio por el
cual se expresa la desigualdad social objetiva, la cual a su vez está condicionada
por relaciones de poder e interés de clase de las élites que buscan la continuidad
de la jerarquía e injusticia social. Por eso el lenguaje se vuelve más insidioso cuando
a una persona se la niega o rechaza por su origen cultural, por su apariencia, por
el color de su piel, por sus costumbres. Las palabras importan, no tanto por lo que
dicen sino por lo que hacen; porque no solo la manera como percibimos el mundo
inuye en nuestro lenguaje sino que el lenguaje que usamos afecta de manera
profunda la forma como pensamos (Islas, 2005).
Por eso ciertos cusqueños tratan mal a los campesinos y migrantes
de origen andino, con esto comunican todos sus prejuicios y estereotipos, con
una carga emocional negativa y encono gratuito hacia ellos por su situación de
vulnerabilidad histórica. Los rechazan sin mayor argumento, solo por su origen
étnico y cultural; siendo víctimas de parodias, apodos y burlas.
A pesar que las normas societales se han democratizado y el éxito
económico y/o social está permitido como parte de la movilidad social para los
campesinos y migrantes que se han esforzado; los aspectos étnico-culturales no se
perdonan ni pasan desapercibidos. En el cusqueño mestizo de clase media no se
tolera que un emergente “venido de abajo se codee con los urbanos mestizos
bien nacidos, pese a que el migrante pueda tener renada educación o éxito
económico. Es muy común el uso de gestos, miradas, insinuaciones, indirectas,
risas, chismes dentro de ambientes laborales, familiares, sociales y políticos, para
comunicar usando lenguaje racista como: igualado, “¿este quién es?”, “no se pone
en su lugar”, “hay que ubicarlo, “¿qué se habrá creído?”, “a este cholito hay que bajarle
la llanta”, “el indio renado ya sacó la garra.
La lengua castellana codica la realidad (de manera diversa) de acuerdo
a las necesidades de la sociedad, a sus inuencias ambientales y creencias. Con
esa codicación los grupos categorizan a los grupos separándolos por diferencias
socio económicas, de género, edad y otros. Desarrollan códigos que favorecen
interpretaciones distintas o dotan a las mismas de connotaciones que no tienen en
otros contextos (Islas, 2005). Por ello, el concepto de cholo tiene signicaciónes
distintas en el Cusco y en la costa. En Cusco, es más positiva, afectuosa, es un
símbolo de identidad.
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
136
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
La plata blanquea, pero de manera relativa, solo funciona en las
actividades sociales, económicas y políticas donde se hace gala del derroche o la
capacidad de gasto del migrante exitoso. Mas, en el nivel intersubjetivo, personal,
de representaciones o el imaginario general el cholo siempre será cholo, así tenga
plata”. Aquí juegan criterios de apellido, lugar de nacimiento, antecedentes de
parentesco, apariencia, el qué dirán y en otros casos el color de la piel.
El uso del lenguaje es el medio por excelencia mediante el cual, los grupos
sociales racistas y discriminadores van a comunicar sus discursos racistas, los
estereotipos y los prejuicios acumulados durante sus años de socialización negativa.
Aquí les presentamos algunos de los términos racistas más usados en Cusco
(12)
:
a) Lenguaje racista asociado a la educación: “indios ignorantes, “la ignorancia
es atrevida”, “no se puede esperar otra cosa de ellos”, “no sabe ponerse en su
lugar”, “gente analfabeta tenía que ser”, “mal educados, “brutos”, “torpes”,
“malcriados”, “sucios”, “no cumplen las leyes por su ignorancia
b) Lenguaje racista asociado a la clase social: “tenían que ser pobretones”,
solo saben estirar la mano, “ociosos” “no trabajan, “gente baja”,
“igualados”, “indio con plata, Dios nos salve, “el cholo nunca olvida sus
mañas”, “al indio no se le puede dar poder”, “es vengativo, “atroz, “violento,
“no sabe gobernar”, “no está preparado. “cholo con plata siempre es
cholo, “Dios nos libre del indio leído.
(13)
c) Lenguaje racista vinculado a lo étnico-cultural: “provinciano, “serrano”,
quechua hablante, “campesino, “emergente”, “chuto, “pata rajada”,
“Pachacútec”, “cobrizo, “indio, “bajado, “ese guanaco, “estás Huamán,
“folclórico, “de provincias altas”, “chhuchu”, “upichu”, “chunchu
d) Lenguaje racista vinculado a lo estético: “ese bebito es blanco, es una
lindura, “ese muchacho tiene ojos verdes, que guapo, “es rubia, igual que
su abuela extranjera, “qué raro ese niño es negrito ¿no será del gastero?”,
“tiene rasgos andinos, es bien feíto, “tienes que mejorar la raza, búscate
un blancón
Toda esta semántica se escucha profusamente a cada instante. Signica que
los niños, jóvenes y personas que las escuchan al momento de racializar a otra persona,
van a entender que forman parte de las estructuras de la sociedad cusqueña, del
conjunto de normas sociales con las que funcionan las relaciones sociales cotidianas,
porque los códigos lingüísticos repetidos continuamente han logrado naturalizarse,
volverse normales y lo más preocupante considerarse como ciertos.
(12) Recogido en los grupos focales con los migrantes adultos.
(13) Recordemos cuando Evo Morales gano las elecciones en Bolivia el 2006, Mario Vargas Llosa es-
cribía: “El es el emblemático criollo latinoamericano, vivo como una ardilla, trepador y ladero, con una vas-
ta experiencia de manipular hombres y mujeres, adquirida en su larga trayectoria de dirigente cocalero y
miembro de la aristocracia sindical”.
José Solís Mora
137
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
Dicha semantización lleva consigo una carga ideológica de parte del
racista donde se entremezclan factores de clase, cultura y género. Carga ideológica
maniestada mediante insultos, desprecios, desplantes, agresiones verbales,
físicas, psicológicas, chantajes y paternalismo; conrmando el etnocentrismo y
autoritarismo de nuestra sociedad. La pregunta que se hacía un joven universitario
era: ¿Cómo no ser racista si todos los días se aprende este lenguaje racializado?
En el imaginario del cusqueño –racista o no- de manera inconsciente y
racional se ha instaurado un conjunto de jerarquizaciones estereotipadas resultado
de su formación en la niñez y de todos los mensajes discriminadores de la sociedad
que se encuentran anclados” en su subconsciente, donde el lenguaje cobra valor
cuando se establece una relación social de ejercicio de poder (laboral, político,
social) automáticamente brota el stock de marcadores lingüísticos para clasicarse
en dos dimensiones:
Urbano, educado, crisano, decente, bello, correcto
Superior, civilizado, riqueza, progreso, globalizado: MODERNO
CRIOLLO-MESTIZO
Rural, ignorante, magico, bruto, feo, oscuro, pobre
Inferior, primivo, atraso, ignorancia: TRADICIONAL
INDIGENA, MIGRANTE
Si el individuo se considera urbano, educado, decente, civilizado o
globalizado inconscientemente se lo calica de “moderno, por consiguiente, se
autodenomina como criollo-mestizo. Viceversa, si la persona se considera o es
tratada como rural, atrasado, oscuro, pobre o ignorante será visto como “indígena,
migrante o tradicional”. Por consiguiente, será objeto de racismo o discriminación.
Lo más preocupante es que este esquema maniqueo se va difundir en
el ámbito privado y público, creando un imaginario tergiversado y manipulado
impactando en la población que lo tomará como verdad y la reproducirá
inconscientemente.
4. Lenguaje racista expresado en el color “blanco
Desde el punto de vista simbólico, del imaginario colectivo, el
blanqueamiento social tiene como gura emblemática al color blanco
constituyéndose en uno de los estereotipos más usados desde tiempos del
colonialismo europeo hasta nuestros días. No es casual que el eurocentrismo
desarrollara su empresa imperialista a lo largo del siglo XIX bajo la ideología de
la supremacía del blanco en todos los planos: el blanco dueño de tierras, bosques,
recursos; los blancos portadores de la lengua castellana, inglesa o francesa; los
blancos controladores del comercio mundial. Por ello, el uso del color “blanco
como un concepto polisémico totalizador que engloba contenidos relacionados a
los bienes materiales, las personas, sus gustos y las relaciones sociales, todas están
teñidas por el arquetipo “blanco.
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
138
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
Aquí algunos ejemplos de cómo lo blanco se usa como paradigma y
estereotipo:
• En el color de la piel: color aspiracional “todos desean ser blancos”; “la
belleza femenina debe ser blanca, sino no es belleza
(14)
.
• En la cultura/sociedad: “sociedad blanca europea, americana”; gringo
blanco
• En los medios de comunicación: los programas de TV trasmiten solo
modelos blancos que dan alto rating, ”el color blanco vende” con
publicidad masiva de símbolos blancos cuyo paradigma es la familia
peruana blanca de clase media acomodada.
• Modelo de consumo: consumo con distinción de autos, artefactos de
la “línea blanca”.
• En la estética: “lo blanco es bello”; signo de elegancia, distinción:
adornos, vestidos, objetos.
• En los símbolos: caballo blanco = conquista, gallardía, valentía.
• En el imaginario familiar: “niño blanco = alegría, orgullo. Las referencias
hacia el color de sus ojos y cabellos son frecuentes.
Ningún otro color ha sido tan promocionado en el mundo. Siendo esto
así, el color blanco se va constituir en el paradigma ultra-pan mundial y referente
de comparación con los otros colores de piel a los cuales va inferiorizar. Esto no
es casual, por cuanto este estereotipo se inició con la expansión mundial del
capitalismo del siglo XIX a raíz del enorme incremento de la industria y el proceso
de acumulación de los grandes monopolios constituyendo las corporaciones
y cártels, situación que coincidió con el reparto del mundo por las potencias
imperialistas para apropiarse de los recursos naturales de Asia, África y América
Latina. La justicación ideológica fue que se buscaba civilizar” y llevar el progreso”
a los pueblos indígenas, tribus y culturas locales desde el paradigma civilización-
comercio-cristianismo. Desde entonces, lo “blanco se asoció al poder, a la
economía mercantilista, a lo dominante. Los resultados de dicha empresa ya los
conocemos: violencia, saqueo, matanzas, genocidios, invasión, corrupción, división
y empobrecimiento de los países del tercer mundo.
(15)
En este escenario, en el Perú después de la independencia, la piel blanca
también fue el marcador más usado y motivo de distinción simbólica y material
entre el criollo oligarca y los grupos dominados negros, mestizos e indígenas. El
(14) Recordemos la publicidad racista que fue bastante criticada en las redes sociales de una actriz
que se ensucio la cara y se disfrazó de mujer andina cuyo rostro se blanqueaba con una crema “limpia-
dora”; cuyo mensaje subliminal era que las indígenas deben volverse blancas imaginariamente.
(15) Analizados de una manera maravillosa para África por Frantz Fanon en “Los condenados de la
tierra”; y para nuestra realidad por Eduardo Galeano con “Las venas abiertas de América latina.
José Solís Mora
139
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
modelo establecido estaba asociado por un lado al: blanco-hacendado-patrón-
gobernante” y por el otro: “negro-indígena-peón-sirviente-gobernado”; modelo que
se impuso a toda la sociedad y que fue asumido y aceptado por todas las clases
sociales, instalándose en su imaginario y formalizádonse en el sistema educativo,
en las instituciones, en la religión, en las relaciones económicas, en la política y
esencialmente en las culturas dominantes y subalternas.
En los siglos siguientes XIX-XX, se produjeron innidad de mestizajes
raciales entre individuos blancos, indígenas, mestizos y afros; a pesar de ello, la
sociedad no se democratizó y el color blanco permaneció como paradigma a
imitar o aspirar como una estrategia para posesionarse en la sociedad tan desigual
o que los libere de exclusiones. Por ello, millones de individuos “no blancos
aspiran actualmente ser o volverse blancos, claro está, de manera simbólica, ilusoria,
ideológica. No solo en el color de la piel sino en sus formas de vida, costumbres,
consumo, gustos, pensamientos, valores, metas personales y prejuicios.Todo
dependerá de su forma de inserción social, de sus vivencias personales y de los
factores externos. Esto se evidencia principalmente en los sectores marginados
de la sociedad, quienes, frente a las condiciones de desigualdad estructural,
buscan convertirse culturalmente en blancos, de esa manera, van a sufrir menos
discriminación y exclusión.
En este contexto, la necesidad de blanquearse responde al modelo
de sociedad y al tipo de lenguaje utilizado que se objetiviza mediante slogans y
símbolos que se revisten de paradigmas aspiracionales que forman parte de la
cultura comunicacional de la sociedad.
Tal el caso de los siguientes mensajes:
• compra, usa, desecha y otra vez compra” sinónimo de estatus social
• “para trabajar tienes que tener buena presencia”
• “tienes que ser competitivo, “eciente”, “ecaz”
• solo los que tienen educación pueden acceder a cargos altos”
• “tienes que cambiar tu cultura para ser moderno”
• solo desde la cultura moderna asimilas la ciencia y la tecnología
Como se ve estos mensajes están dirigidos a la población indígena,
provinciana, quechua hablante, quienes para no seguir sufriendo agravios, dolor
emocional o sentirse mal por su condición de pobreza, color de piel, origen cultural
o apellido, van a recurrir a estrategias de blanqueamiento social, donde la educación
sirve para profesionalizarse o tecnicarse; además se debe trabajar esforzadamente
para conseguir mayores ingresos o impulsar emprendimientos económicos;
también se debe buscar ocupar cargos públicos o políticos y adquirir bienes y
ostentarlos. Solo de esa manera el migrante andino será aceptado socialmente.
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
140
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
El resultado que buscan muchos indígenas con este blanqueamiento
social es ser aceptados social y culturalmente y no ser víctimas de discriminación y
exclusión social. El problema es que al “blanquearse” el andino reproduce el modelo
dominante, no lo cuestiona, se adapta a él y termina nalmente conservando y
reproduciendo el sistema. Este proceso va desde la condición socialmente más
inferiorizada de “indígena que a medida que el individuo se va blanqueando va
ascendiendo” en su movilidad social, pero simbólicamente -siendo esto lo más
importante- va dejando y adquiriendo al mismo tiempo una nueva condición socio
cultural: de indígena a cholo y así sucesivamente hasta llegar a ser “mestizo
(16)
.
Pero siempre con el paradigma de progresar”, “salir adelante” y dejar atrás un
pasado sociocultural que elimine los estigmas discriminatorios.
5. Lenguaje expresado en marcadores, etiquetas
Normalmente el racismo en la ciudad Cusco capital
(17)
se va presentar
bajo formas simbólicas, sutiles, disimuladas y muy rara vez de manera hiriente,
torpe, agresiva como generalmente se da en Lima y ciudades de la costa contra los
serranos. En el Cusco por lo general, el racismo se practica utilizando un lenguaje
con marcadores de carácter principalmente sociocultural y en algunos casos muy
especícos recurren a marcadores biológicos, físicos para mostrar su diferencia de
color de piel” como argumento de superioridad precisamente cultural y/o social.
El tema es que tratándose el Cusco como ciudad andina por excelencia,
no debía existir expresiones de racismo contra los indígenas y sus descendientes
migrantes; por el contrario debería ser una ciudad ejemplo de tolerancia e
interculturalidad, por cuanto racialmente todos los cusqueños compartimos
las mismas características fenotípicas y culturalmente se puede armar una
“homogeneidad” en el sentido de que todas las clases sociales compartimos la
misma admiración y valoración hacia la cultura andina o cultura inka. Además, la
gran mayoría de los habitantes de la ciudad son parte de un cusqueñismo muy
fuerte y están unidos en torno a la cultura andina y la lengua quechua
(18)
.
El problema está en descubrir y explicar ¿Por qué se desprecia tanto lo
indígena?, ¿por qué hay discursos de odio?,¿Por qué lo indígena sigue signicando
degradado, atraso, negativo y feo?,
Las personas que sufren discriminación y no menor racismo son los
migrantes provincianos de origen quechua, los hijos de estos que estudian en
(16) Los pobladores cusqueños en términos raciales, étnicos y culturales casi nunca se identifican
como criollos, Este es un concepto reservado para los limeños, costeños, blancos, “pitucos”. Gente racial
y culturalmente muy diferentes al andino; además de ello, el imaginario los ve como hispanófilos, super-
ficiales, “pura boca, dominantes, discriminadores, y extranjerizados que ostentan posiciones de poder
económico, relaciones sociales influyentes y el poder político.
(17) El estudio abarca toda la región del Cusco, pero se realizó principalmente en la ciudad capital,
con referencias a las ciudades intermedias como es Yauri, Sicuani y Quillabamba.
(18) Según el INEI, censo 2017, la población quechua hablante en la región es del 75%, de los cuales
en la ciudad lo hablan el 36% de sus habitantes.
José Solís Mora
141
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
la ciudad, los residentes andinos ya establecidos que trabajan en los sectores
informales, pequeños negocios y microempresas familiares; son los cholos” que se
han aculturado y que tienen rasgos étnico-raciales rápidamente identicables
(19)
quienes viven en la Ciudad del Cusco y que interactúan con los miembros de
las demás culturas criollo-mestizas y extranjeras y de otras clases sociales. Las
expresiones de discriminación y/o racismo se dan mayormente de manera vertical
de los citadinos mestizo-criollos hacia los migrantes provincianos, utilizando los
siguientes marcadores lingüísticos:
Tipos de marcadores lingüísticos racistas
i. Nivel socioeconómico: que se sintetiza en los términos pobre,
“pobretón”.
ii. Procedencia: referido al origen cultural del racializado como gente
del campo”, “rural”, “campesino, “indio”, “folklórico.
iii. Apariencia, los rasgos estéticos: “feo, “bonito, “atractivo, “cuero, “churro.
iv. Idioma, forma de hablar: “mote”, “moteroso.
v. Nivel educativo: “preparado, “analfabeto, “ignorante”.
vi. Inuencias, relaciones: tener “vara, “recomendado”.
vii. Género y sexismo: “tenía que ser mujer”, “buena presencia”, “sexi”.
viii. Color de piel y rasgos fenotípicos: “blancón, “trigueño”, “moreno”,
“negro”, “marrón, “cara de inca.
Aquí vemos que los individuos que son socializados desde niños
bajo etiquetas racistas, (aunque en el colegio o la casa les den mensajes no
discriminatorios), van a aprender a reproducir los cánones racializados de uso
común cuanto escuchan y ven que todos lo dicen y lo hacen. Es decir, si somos
entrenados por diversos medios para efectuar clasicaciones raciales, además de
estéticas y afectivas, entonces van a tener la certeza de que están actuando bien y
estar convencidos que “las razas existen. (Bruce,2007).
“Un día sábado estuve en la plaza Túpac Amaru y había un señor del
campo que haciendo compras le rozó de casualidad a una señora de la
ciudad, ella reaccionó de una manera muy agresiva insultándolo “oye
cholo fíjate por donde caminas, porque no te regresas a tu puna, eres un
indio. El campesino solo se calló al escuchar tantos insultos. Yo me quedé
sorprendida, no pude casi hacer nada…(Ruth, 22 años).
Aquí se aprecia el uso de lenguaje referido a contenidos simbólicos que
solo se hacen para la satisfacción personal subjetiva del individuo en términos que
se “siente el mejor
(20)
al tener la posibilidad de “subir su prestigio” en relación a su
(19) Con marcadores culturales como idioma, lugar de nacimiento, apellidos, vestido, costumbres,
comida.
(20) El mejor del barrio o el más malo que se sabe odiado, pero a la vez temido.
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
142
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
grupo, que no es tal, pero que funciona solo en el individuo, en su subjetividad
alienada. En el Cusco existe el término de “acomplejado que se cree pituco para
designar a la persona que cholea a todo el mundo.
Estos aspectos se combinan con algunos estereotipos muy conocidos:
• Te hicieron cholito” (te trataron de tonto).
• “No atiendo a provincias (cuando no los de la gana de atender a al-
guien porque no vale la pena).
• “Estas Huamán (frase vulgar que hace burla de un apellido inca muy
común que se asocia a una palabra que denota imbecilidad o pobreza).
Estas formas expresan y desnudan de manera abierta como sutil,
explicita e implícitamente como se ejerce la diferencia hacia el otro por razones
estrictamente socioculturales, donde se pone en funcionamiento la maquinaria
discriminatoria que evidencia todas las taras de la sociedad, sus mecanismos más
excluyentes al decir este espacio es mío, “esta cultura no te pertenece”, “ustedes son
un obstáculo para el progreso, “váyanse a vuestras provincias”. Todo esto contradice
los discursos de la democracia, de la igualdad ante la ley, la ciudadanía de todos y
que todos vivimos bajo el mismo Estado de derecho.
Los grupos sociales mestizos y criollos urbanos al momento de
relacionarse de manera vertical y asimétrica con los campesinos y migrantes van
a recurrir a las categorías étnico-culturales para interactuar con ellos. Es decir
primero los escanean bajo los marcadores indicados y, según sea esta evaluación”
podrán desarrollar relaciones sociales democráticas o discriminadoras con ellos. Si
son migrantes o indígenas amigos entonces no ejercerán ningún maltrato racista,
asumen actitudes paternalistas y los tratan lingüísticamente de “hijo”, “hija”, don,
doña, papacho”, “mamacha. Por su parte el campesino o migrante tratará al
mestizo de “papá, “mamá, “jefe”, jefa.
Tener apellidos como Quispe o Mamani, ser provinciano o tener piel
cobriza no es impedimento para acceder a la profesionalización, a los cargos
públicos o ser autoridades y alcanzar éxito económico como empresarios.
En el Cusco, la aceptación cultural y social es abierta y general. El racismo se
maniesta de manera intersubjetiva y soterrada en la subjetividad, en los gestos,
miradas cómplices, en los prejuicios alrededor de relaciones interpersonales en
la cotidianeidad de sus vidas. es cuando te dicen hazte más allá porque manchas
mi ropa”, “cuando te hacen oír que hueles mal”, “esos paisanos son cochinos”, “son
ignorantes que se va hacer.
En la aplicación de prácticas racistas se usa profusamente un lenguaje y
simbología racista, por eso, no es necesario que la persona discriminada vista o
hable como indígena para ser racializada. Los hechos nos muestran que a pesar
de que el mestizo-cholo está inserto en la modernidad y se esfuerza para tener
éxito, pesaran más” los marcadores culturales acompañados algunas veces de
marcadores fenotípicos. Esto se maniesta cuando el “blanqueamiento le permite
José Solís Mora
143
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
al individuo ir accediendo a los lugares que antes le eran prohibidos y gozar de los
bienes, servicios, consumo y placeres; pero, por sus orígenes, apellido, costumbres,
modo de hablar no va ser aceptado plenamente en dichos círculos. Siempre será el
cholo con plata, igualado”.
El racismo al funcionar de manera intersubjetiva y tocar los afectos,
sentimientos y emociones llega a penetrar dentro de la psicología de las personas
que muchas veces los aplasta” moralmente con una baja autoestima e incapacidad
de reaccionar ante el abuso; por el contrario, a veces, llegan a justicar y explicar
dichos atropellos con argumentos normalizados y fatalistas, es decir terminan
domesticados. Esto es más grave cuando el racializado pertenece a grupos
subalternos urbano populares y reproduce el discurso del dominador al cholear
a otro paisano semejante o al indígena campesino, pese a que culturalmente
comparten los mismos valores.
El lenguaje del choleamiento sirve para establecer jerarquías y posiciones
sociales mediante la interacción de los marcadores socioculturales movibles y
cambiantes. Por tal razón, existe un racismo urbano que se convierte en el nodo
reproductor de prácticas racistas donde se entrelazan aspectos de clase, género y
etnicidad.
6. A modo de conclusión
En el contexto actual, el sistema sociopolítico peruano no forma ciudadanos
para que construyan relaciones de equidad, convivencia pacíca, respeto por los
derechos de los demás; el sistema forma personas que solo vean un paradigma:
el éxito económico y para alcanzar esto se debe usar las armas legales o ilegales a
la mano, por eso el contexto cultural globalizado crea iconos, símbolos, valores,
discursos y modos de vida orientados para que las personas desde niños aprendan
a “ser competitivos”, aplasten al competidor como sea. En esa formación se insertan
transversalmente contenidos racistas para remarcar las diferencias sociales y
económicas. Lo que demuestra que el racismo cumple una función social y política
de reproducir las desigualdades sociales y las relaciones de poder del sistema.
Es por tal razón que las élites han construido la existencia de los marcadores
del choleamiento con la anuencia de las clases populares, teniendo como vehículo
trasmisor al proceso de socialización; donde se trasmite también un lenguaje
racista considerado normal, natural y parte de la realidad eterna e inmutable que se
impregna dentro de los sistemas de creencia, imaginario e ideología de las personas.
De modo que lo han incorporado en su vida cotidiana y relaciones sociales. Por
dicha razón se acepta como reales y “verdaderos de uso común y general. Aquí la
explicación de porque es tan difícil erradicar el racismo en el Perú.
Aquí el lenguaje cumple dos funciones, la primera referencial o
representativa: consiste en informar o transmitir un contenido o hecho tal como
el emisor lo juzga, por tal razón expresa símbolos y signicados tienen como
fuente matriz la cultura de los pueblos que la originan. La segunda función es
Los Discursos del Odio: Lenguaje y Racismo en el Cusco
144
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS AÑO LXXII N° 12 / 2020 ISSN 2519-7592
apelativa, inuye, aconseja o llama la atención del receptor para que actúe de una
determinada manera. Son precisamente ambas funciones las que se cumplen en el
lenguaje racista, mediante este lenguaje, el racista comunica y trasmite mensajes
con una carga ideológica, emocional y social muy fuerte, dependiendo qué palabra
o concepto se diga, en qué momento y bajo qué contexto. Por ello, el lenguaje
racista tiene una fuerza aplicativa potente y perjudicial por cuanto conictúa las
relaciones sociales y polariza a las personas.
Referencias
AGUIRRE, Carlos, (2018). Denle duro que no siente. Poder y transgresión en el Perú
republicano. Fondo Editorial Pedagógico San Marcos. UNMSM, Lima.
BRUCE, Jorge, (2007). Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo. Fondo
editorial Universidad San Martin de Porres. Lima.
CALLIRGOS, Juan Carlos, (1993). El racismo. La cuestión del otro. DESCO. Lima.
DE LA CADENA, Marisol, (2004). Indígenas mestizos. Raza y cultura en el Cusco. IEP
ediciones. Lima
GOMES, Paco, (2017). Indios, negros y otros indeseables. Capitalismo, racismo y
exclusión en América Latina y el Caribe. Edic. Abya-Yala, BMZ, Quito.
HORBATH, Jorge y Gracia, María (editores), (2019). Indígenas en las ciudades de las
Américas. Condiciones de vida, proceso de discriminación y lucha por la ciudadanía
étnica. CLACSO, CONACYT, ECOSUR. Buenos Aires, Argentina.
ISLAS, Héctor, (2005). Lenguaje y discriminación. Consejo Nacional para prevenir la
discriminación. Cuadernos de la igualdad. México DF.
KOGAN, L, (2012). La discriminación en el Perú: balance y desafíos. Universidad del
Pacico.
PORTOCARRERO, Gonzalo, (2009). Racismo, mestizaje y otros ensayos. Fondo
Editorial del Congreso de la república. Lima.
PORTOCARRERO, Gonzalo, (2013). Sombras coloniales y globalización en el Perú de
hoy. Red para el desarrollo de las Ciencias sociales. Lima.
PARIS, María Dolores, (2002). Estudios sobre racismo en América latina. Revista
Política y Cultura, N.17. Universidad Autónoma Metropolitana. México DF.
QUIJANO, Aníbal, (2000). “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América latina
en Edgardo Lander (comp.). La colonialidad del saber, eurocentrismo y ciencias
sociales. CLACSO. Bs. As.
ZAVALA, Virginia y Back, Michele (editoras), (2017). Racismo y lenguaje. Fondo
editorial PUCP. Lima.
José Solís Mora