El derecho a la consulta previa: contexto historico en el Bicentenario del Peru
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A este San Pedro obedecieron y tomaron por Señor, rey superior del universo los
que en aquel tiempo vivían, y así mismo todos los otros que después del fueron
a pontificado elegidos; así sea continuado hasta ágora y se continuará hasta que
el mundo se acabe.
Uno de los Pontífices pasados que en lugar de este sucedió en aquella silla e
dignidad que he dicho, como señor del mundo, hizo donación de estas is-
las e tierra firme del mar Océano a los dichos Rey e Reina y a sus sucesores en
estos reinos, nuestros señores, con todo lo que en ella hay, segundo se contiene
en ciertas escripturas que sobre ello pasaron, segundo dicho es, que podéis ver
si quisieras; así, que Sus Altezas son reyes y señores de estas islas e tierra firme,
por virtud de la dicha donación, y como a tales reyes y señores, algunas islas más
y casi todas a quien esto ha sido notificado han recibido a Sus Altezas y les han
obedecido y servido y sin ninguna resistencia, luego sin dilación, como fueron
informados de lo suso dicho, obedecieron y recibieron los varones religiosos que
Sus Altezas les enviaban para que les predicasen y enseñasen nuestra santa fe,
y en todos ellos de su libre agradable voluntad, sin premia ni condición alguna,
se tornaron cristianos, y lo son, y Sus Altezas los recibieron alegremente y be-
nignamente, y ansy los mandó tratar como a los otros sus súbditos y vasallos, y
vosotros soys tenidos y obligados a hacer lo mismo.
Por ende, como mejor puedo vos ruego y requiero que entendays bien esto que
os he dicho, y tomeys para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuese
justo, y reconoscais a la Iglesia por señora superiora del universo mundo, y al
sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y a la Reina nuestros seño-
res en su lugar, como a superiores señores y reyes de estas islas y tierra firme, por
virtud de la dicha donación, y consistáis y deis lugar que estos padres religiosos
vos declaren y prediquen lo susodicho.
Si ansy lo hicieres, haréis bien, y aquellos a que sois tenidos y obligados, y
sus Altezas, y yo en su nombre, vos recibirán con todo amor y caridad, y vos de-
jarán vuestras mujeres, hijos y haciendas libres sin servidumbre, para que de
ellos y de vosotros hagáis libremente todo lo que quieres o por bien tuvieres,
y no vos compelerán a que vos tornés cristianos, salvo si vosotros, informa-
dos de la verdad, os quisieres convertir a nuestra santa fe católica, como lo han
hecho casi todos los vecinos de las otras islas, y allende desto, Su Alteza vos dará
muchos privilegios y exenciones, y vos dará muchas mercedes.
Si no lo hizierdes, o en ello dilación maliciosamente pusierdes, certifico que con
el ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra
por todas las partes y maneras que yo pudiere, y vos subjetaré al yugo y obe-
diencia de la Iglesia y de Sus Altezas, y tomaré vuestras personas y de vuestras
mujeres e hijos y los haré esclavos, y como tales los venderé y dispondré dellos
como sus Altezasmandaren, y vos tomaré vuestros bienes, y vos haré todos los
males y daños que pudiera, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
AÑO LXXVI – Nº 14
ISSN 2519-7592