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Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, UNSAAC  
N.° 14, noviembre 2023 – octubre 2024  
ISSN: 2519–7592 | eissn: 2709–8540 | pp. 27-38  
Recibido: 13/12/2023 | Aprobado: 08/05/2024  
PROSPECTIVA JURÍDICA: LOS FUTURIBLES Y LOS FUTURABLES  
EN LA FORMACIÓN JURÍDICA  
LEGAL FORESIGHT: FUTURIBLES AND FUTURABLES IN LEGAL  
EDUCATION  
Marco Antonio Marroquín Muñiz*  
Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, Perú  
Resumen  
El presente artículo reflexiona sobre la importancia de la prospectiva jurídica en la for-  
mación del abogado del siglo XXI. Partiendo de la necesidad humana de anticiparse a  
los acontecimientos, se desarrollan conceptos como los “futuribles” (escenarios posi-  
bles) y los “futurables” (escenarios deseables), aplicados al ámbito jurídico y educativo.  
Se propone una formación profesional crítica, creativa y estratégica que permita a los  
futuros abogados tomar decisiones informadas y anticipadas en contextos dinámicos.  
Asimismo, se analiza la importancia de integrar la prospectiva en la enseñanza univer-  
sitaria, la necesidad de evaluar el impacto académico en el entorno y el papel de las  
tecnologías de la información como herramienta esencial. Finalmente, se destaca la  
necesidad de abandonar la especulación improductiva para construir un futuro jurídi-  
co proactivo y transformador.  
Palabras clave: Prospectiva jurídica, formación legal, futuribles, futurables, decisión jurí-  
dica, educación jurídica.  
*
Titulado en Derecho, docente universitario, con destacada experiencia en educación jurídi-  
ca. Profesor de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. Ha participado activamente  
en procesos de innovación académica y planes estratégicos institucionales.  
E-mail: marco.marroquin@unsaac.edu.pe  
Marco Antonio Marroquín Muñiz  
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Abstract  
This article reflects on the importance of legal foresight in the training of 21st-century  
lawyers. Starting from the human need to anticipate events, it develops concepts such  
as “futuribles” (possible scenarios) and “futurables” (desirable scenarios), applied to  
the legal and educational spheres. It proposes a professional education that is critical,  
creative, and strategic, enabling future lawyers to make informed and anticipatory de-  
cisions in dynamic contexts. The article also examines the need to integrate foresight  
into university education, measure academic impact on society, and harness informa-  
tion technologies as essential tools. Finally, it emphasizes the need to move beyond  
speculative thinking and commit to proactive and transformative legal futures.  
Keywords: Legal foresight, legal education, futuribles, futurables, legal decision-making,  
legal training.  
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AÑO LXXVI – Nº 14  
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1. Introducción  
El ser humano siempre ha querido anticiparse a los acontecimientos, predecir hechos  
y saber anticipadamente lo que va a pasar en el futuro. Este pensamiento y esta con-  
ducta han estado presentes en la historia de la civilización, hasta nuestros tiempos y  
lo estará por siempre. Se puede decir con total certeza que la preocupación del futuro  
ha repercutido en la vida misma de todos los individuos en cada etapa de la historia  
de la humanidad, de tal manera que, sobre esa necesidad vital, ontológica y filosófica,  
se tomaron y se toman decisiones que justamente cambian los destinos y el rumbo de  
la existencia.  
Muchas personas creen estar predestinadas, sin embargo, hay muchas más que  
creen que su destino está en construcción sobre la base de sus decisiones presentes, y  
que si las mismas están basadas en información, conocimiento y experiencia, el resul-  
tado puede ser venturoso o por lo menos en expectativa.  
La búsqueda de saber que pasará en el futuro ha sido labor de agoreros, pito-  
nisas, videntes, adivinadores, sibilinos, gurús, así como de personajes que han realiza-  
do con base empírica, teórica, o vivencias o sin ellas; profecías, presagios, vaticinios,  
predicciones, premoniciones, augurios, etc. Algunos de ellos, tomaron como base la  
observación, la experimentación, la información, la ciencia, la técnica, entre otros re-  
cursos y muchos de ellos, acertaron; sin embargo, otros fueron meramente deductivos,  
simplistas, aventurados, charlatanes, revolucionarios de café o pseudo iluminados y  
quedaron en el ridículo, o lo que es peor ignorados u olvidados, en tanto que no se  
pudieron adelantar a su tiempo y sus pronósticos fueron erráticos o carentes de con-  
gruencia y de realidad.  
La evolución de las ciencias y de todas las disciplinas han tratado de darle un  
rigor de cálculo probabilístico a las decisiones que se pueden tomar en el presente,  
para optar por decisiones capaces de transformar el futuro, inclusive a nivel interdisci-  
plinario se trazan proyecciones, planes, cálculos, prognosis y lo que hoy llamaremos:  
prospectiva.  
1. La prospectiva  
Debemos entender a la prospectiva como el “conjunto de análisis y estudios sobre las  
condiciones técnicas, científicas, económicas y sociales de la realidad futura con el fin  
de anticiparse a ello en el presente” (RAE, 2014).  
La prospectiva entonces viene abarcando todas las disciplinas, ciencias e incluso  
las artes, y ahora con el apoyo influyente de la comunicación y las tecnologías de infor-  
mación, de tal manera que sí se puede anticipar el futuro sobre base cierta. Es decir, se  
puede alterar el futuro o hasta cierto punto manipularlo y mutarlo con cierto grado de  
manejo y poder.  
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De esta manera aparecen los denominados futuribles que son los escenarios  
posibles (lo que probablemente ocurra) y los futurables que son escenarios futuros  
deseables (lo que probablemente ocurrirá si se toman decisiones hoy).  
La prospectiva, entonces no solo viene a ser progresivamente una disciplina  
transversal, sino también puede ser considerada también una actitud holística perma-  
nente, que en muchos casos precisa de un replanteamiento personal de cómo se están  
haciendo las cosas, dejar a un lado lo errático, utilizar estratégicamente la información,  
los datos cualitativamente, hacer nuevos planes y metodologías que se tiene para tra-  
zar nuevos horizontes, con metas y resultados medibles o ponderables.  
En términos psicológicos y epistemológicos, se trata de entender el funciona-  
miento del cerebro ya que podemos hacer prospectiva desde que nacemos. Para lo  
cual debemos saber que el cognicéntrico actúa en la toma de decisiones, la atención, el  
aprendizaje y la memoria, el emocéntrico actúa en el humor, sentimientos, motivación  
y la actitud –tan importante para el éxito–, el sensocéntrico actúa en recuperación y  
mejoramiento de los sentidos.  
Así entonces, como menciona Guillermina Baena Paz (Baena, 2010): “La inteli-  
gencia prospectiva debería ser el desarrollo de capacidades múltiples; capacidad emo-  
cional y capacidad espiritual, a partir de la aplicación de pensamientos sistémico, críti-  
co, estratégico con visión de largo plazo y sostenible.  
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3. Génesis de la vocación del futuro abogado  
La formación jurídica de un Abogado no inicia en la Universidad, sino mucho antes.  
Desde el seno del hogar va adquiriendo y respetando las primeras reglas de conviven-  
cia y va morigerando su conducta según los principios y valores que le imparten.  
En una etapa escolar va aprendiendo y aprehendiendo reglas de comportamien-  
to y normas, inclusive las de convivencia social, de tal manera que, a temprana edad,  
podemos ver ya menores de edad con ansias de justicia en los escenarios vivenciales  
que se le plantean, podemos ver apreciar con ternura a algunos pequeños “justicieros,  
otros se ven impulsados por la lectura, la escritura y la oratoria. Hay jóvenes que por sus  
capacidades y competencias van desarrollando destrezas que son visibles para quie-  
nes están atentos a su desarrollo, desde la etapa escolar se puede vislumbrar el futuro  
del joven, que estará inclinado hacia las ciencias sociales, la comunicación, la forma-  
ción cívica e inclusive se va notando sus dotes de liderazgo, por lo que más adelante,  
puede ya vislumbrarse como un futuro hombre o mujer de leyes.  
También existe la posibilidad de que los estudiantes tengan una experiencia  
vívida de carácter jurídico través de una exposición, una defensa o a través de un ar-  
tículo, un hecho noticioso o hasta una película que pueden influenciar la carrera uni-  
versitaria a elegir. A veces son estímulos o incentivos no previstos pueden marcar lo  
que uno quiera hacer en el futuro. Los jóvenes son volubles, por lo que la paciencia y  
la ciencia pueden ayudar.  
Al respecto, si se realizan adecuados test psicológicos de orientación vocacional  
podríamos anticiparnos al futuro del menor. Corresponde entonces a los padres y tuto-  
res prospectivistas una adecuada estimulación continua, para que los niños y adoles-  
centes tengan determinado tipo de hábitos y conductas, de igual manera se pueden  
ayudar a desarrollar un sinnúmero de destrezas a fin de encaminar al futuro Abogado  
para realizar una serie de acciones y ejercicios para anticiparse a los hechos y tomar  
decisiones racionales basadas en la experiencia y el conocimiento a fin de poder tener  
un rol de defensa, patrocinio, asesoramiento, gestión, dirección y todo lo que le ocupa  
a un Abogado del siglo XXI.  
Noam Chomsky (2014), refiriéndose al impulso a los jóvenes refiere: “Ya sabéis  
mejor que yo lo que hay que hacer, el tipo de problemas a los que os enfrentáis. Seguid  
adelante y haced lo que tengáis que hacer. No os dejéis intimidar, no os amedrentéis, y  
reconoced que el futuro puede estar en nuestras manos si queremos que lo esté.”  
4. Prospectiva y formación jurídica universitaria  
Jurídicamente, partamos de la premisa de que las instituciones universitarias tienen un  
papel potenciador del desarrollo personal y profesional de los estudiantes, por cuan-  
to no solo deben aportar investigación y producción de conocimiento, sino también  
propiciar constantemente una visualización en el mediano y largo plazo de escenarios  
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posibles, conocidos como futuribles, como por ejemplo en el ámbito procesal cuando  
uno puede tener la predictibilidad de los juzgadores o por ejemplo en el ámbito con-  
tractual, en especial para el cumplimiento o ejecución de los mismos, de los que se de-  
riven en escenarios deseables o probables, conocidos como futurables, si es que inter-  
ponemos los recursos con los argumentos y defensas asertivas o cuando aseguramos  
el cumplimiento de los contratos a través de cláusulas penales, lo que determinará en  
opciones estratégicas que puedan sostenerse en el tiempo tanto a nivel académico,  
participativo y determinante en la vida de su claustro y de su entorno.  
En el campo del Derecho constantemente los estudiantes y Abogados nos en-  
contramos ante casos con relevancia jurídica; sean estos para la atención de consul-  
tas, asesoramientos, gestión de documentos, resolver conflictos a través del inicio de  
procesos o utilizando mecanismos alternativos de solución de conflictos (negociación,  
mediación, conciliación, arbitraje); en donde tendrán que tomarse decisiones que van  
a afectar positiva o negativamente, absoluta o relativamente la vida de las personas,  
sus bienes, los contratos que realicen, la sociedades o asociaciones que conformen,  
la organización pública o privada en la que trabajen y de las actividades económicas,  
sociales, culturales o de otra índole que desarrollen.  
Se presenta el reto de hacer un trabajo profesional, serio, perspectivista y com-  
petitivo de tal manera que el modo de actuar será recopilando toda la información  
directa o indirectamente, recurriendo a la mayor cantidad de fuentes de información  
confiables, en el menor tiempo, por lo que las búsquedas han de ser asertivas, y esto  
se dará a través de la conversación, la observación, búsquedas documentales, acceso  
a fuentes de información que nos brindan las tecnologías, pero así también se hace  
necesario contextualizar la realidad presente y cómo pretendemos encaminar la con-  
sulta jurídica para que las decisiones que se tomen hoy afecten determinantemente el  
futuro.  
En la vida universitaria en las Facultades de Derecho, deben existir cursos, acti-  
vidades y experiencias que procuren anticiparse a los hechos del futuro con relevancia  
jurídica. Ayuda mucho el juego de roles, la redacción adecuada y supervisada de con-  
tratos y de formación de personas jurídicas, las prácticas de litigación, el hacer bue-  
nas exposiciones con el rigor necesario para que el futuro de las mismas sea tomado  
en cuenta por los que toman decisiones. Se hace importante también el tener bases  
de datos, bibliográficas, hemerográficas físicas y virtuales, videos, audios, así también  
estar al corriente de la evolución y desarrollo jurisprudencial. Pero no basta ello, sino  
que hay que tener al alcance estadísticas, proyectos de ley, datos de la realidad cir-  
cundante. La prospectiva jurídica precisa de información adecuada, caso contrario la  
labor podría ser diletante. A ello hay que sumar la disciplina conductual, académica y  
deontológica para que la labor sea fructífera, alejarse de los distractores (personales,  
sociales, tecnológicos, etc.), será también una adecuada pauta.  
Hay que formar personas listas, con olfato y permanentemente actualizadas,  
que sean anticipadoras de los hechos, en especial aquellos que puedan generar con-  
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flictos, costos no previstos en el futuro.  
Un componente y acicate para la prospectiva son las tecnologías de la informa-  
ción y de la comunicación, en tanto que estas permiten contener, condensar y sim-  
plificar data y datos para la toma de decisiones. La información del presente permite  
anticiparse a la respuesta.  
Gonzales Mantilla (2003), al respecto se expresa de la siguiente manera: “Explo-  
rar el impacto de la formación legal en el desarrollo de la actividad profesional, es una  
tarea fundamental, pero ello supone configurar los indicadores de este importante espacio  
de la vida institucional del país que por el momento no existen. Queda, por ello, como una  
tarea pendiente y una necesidad hacia el futuro”. Por lo tanto, las Universidades, no  
solo deben de hacer evaluaciones constantes de su performance académica, sino del  
impacto que están logrando en la sociedad tanto con los alumnos y con los egresados.  
Es prudente realizar estudios de mercado profesional y de impacto social para influir  
positivamente el entorno. No basta con mirar el presente, tiene que haber prospectiva  
institucional, para anticiparse al futuro y poder orientar su conducción. En parte se  
logra ello con planes estratégicos y con una visión y misión claramente definidos e in-  
ternalizados por todos los integrantes de la comunidad universitaria, y en especial por  
las escuelas profesionales; sin embargo todo ello está acompañado, de cifras, métrica,  
sondeos de opinión, encuestas, por cuanto se debe monitorear lo que hacen las otras  
Escuelas profesionales de la misma y de otras universidades, regionales, nacionales e  
internacionales en especial de las que lideran los rankings y hacer prospecciones para  
la mentorización a terceros como claustro vanguardista.  
Bullard Gonzales y McLean (2011) sostienen que: “Es claro para nosotros que lo  
que busca el mercado es un profesional crítico, creativo, con desenvolvimiento múltiple y  
versátil. En nuestra visión es la formación por competencias, bajo el modelo constructivis-  
ta, la que garantiza esto al reducir la brecha entre la preparación académica y el mercado  
laboral, entre el “paraíso de los conceptos” y el “pantano de la realidad”. Esto sin lugar a  
dudas es trascendental, en tanto que lo ideal será tener a ciencia cierta una idea cabal  
de los profesionales del derecho que se necesitan no solo hoy sino en un mediano y  
largo plazo, en tanto que los jóvenes que empiezan la carrera en la actualidad, en unos  
años más serán los profesionales del futuro, por lo tanto el perfil del estudiante tiene  
que anticiparse a los cambios sociales y económicos circundantes. Debe ser claro el  
mensaje de que la relación del estudiante con la Universidad no se acaba con el título  
profesional; la relación empieza, en tanto que exista un seguimiento documental del  
egresado para medir los impactos académicos y tener resultado a la par de nuevas  
ofertas académicas de diplomados, maestrías, doctorados; así como una retroalimen-  
tación constante que permita además reclutar profesionales para la cátedra. Labor esta  
que ha de ser continua y abierta, inclusive de otras universidades hacia profesionales  
que destacan por su liderazgo jurídico, académico, funcional o de otra índole.  
Hace unos años atrás Luis Pásara (2004), recogió una encuesta interesante que  
arrojaba los siguientes resultados: “Los estudiantes encuestados visualizaban su futuro  
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profesional fundamentalmente como abogado en el sector privado (36.4%), abogado li-  
tigante (23.3%) y abogado en el sector público (11.2%). En contraste, las actividades pro-  
fesionales que merecen poco interés entre los estudiantes son: juez (6.5%), fiscal (5.1%) y  
trabajo académico (3.3%). 14% de los estudiantes no habían decidido la actividad futura y  
un pequeño sector (5.1%) –fundamentalmente entre las mujeres– no pensaba ejercer la ca-  
rrera”. Este tipo de encuestas debieran ser constantes, en tanto que es necesario estar  
midiendo el impacto académico en los profesionales de tal manera que se puede inclu-  
sive orientar al propio mercado con profesionales con competencias y especialización  
adecuada. Es bueno plantearse qué somos como claustro de formación jurídica dentro  
del contexto local, regional, nacional y por qué no internacional y dentro de ello qué  
nivel de influencia tenemos o quisiéramos tener (este es el campo de la prospectiva).  
Una interesante reflexión es la que comparte Alvin Toffler, que resume buena  
parte del concepto que tiene sobre la Educación actual: “Como docente, uno de los gran-  
des retos a los que te enfrentas no tiene que ver con lo que enseñas, sino en cómo enseñas.  
Me explico. De lo que se trata es de enseñar a tus alumnos a tomar decisiones, no a acu-  
mular definiciones o listas de conceptos. Si eres capaz de enseñar a tus alumnos a tomar  
decisiones, conseguirás que tus alumnos aumenten su autoestima y su autoconcepto muy  
ligados, por otra parte, a la inteligencia emocional”. Que importante entonces resulta el  
enseñar a tomar decisiones.  
Por lo tanto, a nivel universitario el preparar a los futuros abogados tiene que ver  
también con el adiestramiento en la toma de decisiones fundamentadas para que el  
ejercicio de la profesión sea asertivo, predictivo y pragmático.  
5. Seguridad jurídica, predictibilidad y prospectiva  
La prospectiva está emparentada con la predictibilidad y la seguridad jurídica. Un Abo-  
gado por lo tanto debe imaginar futuribles y futurables, y con ello anticiparse, para to-  
mar decisiones o ayudar a tomarlas. Una visión del futuro probable, se da anticipando  
un escenario, dentro de un rango de escenarios que se puedan reconocer.  
La prospectiva implica conocimiento, entrenamiento y por supuesto una vez  
más, toma de DECISIONES. Las personas, las empresas, las organizaciones y el Estado,  
quieren que el Derecho pueda ser predecible por ello según Bullard (2009) para el abo-  
gado preocupado por las consecuencias económicas y sociales de las decisiones lega-  
les el problema es más completo, por lo que tendrá que invertir recursos para conducir  
un asesoramiento o un patrocinio con un criterio anticipador.  
La prospectiva en el derecho es aplicable a todos los campos y materias jurídicas,  
sin excepción, desde las axiológicas, pasando por las dogmáticas y por supuesto en las  
disciplinas que son más pragmáticas o casuísticas. Para este propósito, la natural tenden-  
cia hacia la especialización e inclusive la subespecialización juegan un rol importante.  
A mayor conocimiento técnico y, sobre todo, a mayor información —legal, doctrinaria,  
jurisprudencial o vivencial—, habrá mayor asertividad en la toma de decisiones.  
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El Abogado debe constantemente Internalizar externalidades, una externalidad  
es un fenómeno externo al mercado, pero que afecta a la conducta económica, téc-  
nicamente se les denomina como costes externos marginales, por lo que internalizar  
externalidades significará que se incluirá estos costos en el cálculo económico, es decir  
prever costos futuros y anticiparse a los mismos, por ejemplo tener la acuciosidad de  
prever en las cláusulas contractuales para anticiparse a futuros incumplimientos y para  
ello por ejemplo será conveniente incorporar clausulas penales o establecer una serie  
de garantías para lograr el cumplimiento del contrato, desincentivar conductas daño-  
sas y futuras indemnizaciones costosas en el tiempo y en el trámite.  
Un Abogado perspectivista, constituiría empresas u otro tipo de organizacio-  
nes estableciendo adecuadamente los términos de los pactos sociales y/o estatutos,  
tomando en consideración el tipo de empresa, actividad, capital, características de  
los fundadores, y otros elementos circundantes y con ello saber por ejemplo que tipo  
de quórum se necesita para adoptar acuerdos en el futuro, estableciendo así llaves y  
candados a través de las cláusulas, evitando así costos o problemas asociativos en el  
futuro.  
En el campo del derecho ambiental, basta con ver cómo los distintos países vie-  
nen incorporando contenidos normativos, no solo por la adopción de acuerdos inter-  
nacionales sino porque se hace un monitoreo de los problemas ambientales y se hace  
necesario también tomar decisiones políticas y/o jurídicas para revertir tendencias,  
aminorar impactos, conducir conductas personales, familiares, organizacionales, so-  
ciales, estaduales. Esas normas progresivamente se están incorporando en los países.  
Es tendencia la mundialización de la economía y con ello progresivamente el de-  
recho se va homogenizando, así por ejemplo las economías desarrolladas ya tienen nor-  
mas comunitarias e inclusive parlamentos y tribunales con una instancia supranacional.  
La tendencia es hacia la unificación de bloques de integración económica, por lo que  
tarde o temprano la legislación que acompaña a los Estados involucrados será cada vez  
más vinculante y el hombre de derecho debe estar preparado para ese escenario.  
No se puede establecer con total precisión qué se avizora en el futuro para el de-  
recho, pero es seguro que con la prospectiva uno puede ser determinista y por lo tanto  
alcanzar nivel de aprobación, consenso y porque no, poder en la actividad jurídica que  
uno desarrolle.  
Un investigador exhaustivo estará monitoreando la evolución de los distintos  
fenómenos sociales en el mundo y en el derecho comparado, a fin de observar cómo  
se regula o desregula, así como su necesidad de reforma o modificación. Ello permite  
prever lo que pasará en el país a corto o mediano plazo, por lo que pronto existirán, si  
es que no existen ya, proyectos de ley respectivos.  
Finalmente, el cambio y la transformación están en uno. Cada uno es arquitec-  
to de lo que será y por ello debiéramos dejarnos de ucronías (Reconstrucción de la  
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historia sobre datos hipotéticos que responden a la pregunta: ¿Qué hubieses pasado  
si…?) y pensar en aquello que si se realizará, y mejor aún en aquello que se logrará con  
nuestro esfuerzo.  
Prospectivamente vemos un desarrollo fecundo de la prospectiva jurídica. Em-  
pecemos el cambio del futuro entonces, con o sin inteligencia artificial.  
6. A manera de conclusión  
La formación jurídica del siglo XXI demanda más que un dominio técnico del derecho:  
exige una mirada prospectiva, crítica y estratégica frente a un mundo en constante  
transformación. No basta con comprender el presente normativo, es indispensable  
anticipar sus efectos, visualizar escenarios futuros y tomar decisiones informadas que  
permitan un ejercicio profesional más ético, eficiente y comprometido con la sociedad.  
El desarrollo de una prospectiva jurídica no solo implica el uso de herramientas  
analíticas o tecnológicas, sino también una actitud personal y profesional que combine  
intuición, experiencia, conocimiento interdisciplinario y capacidad de adaptación. La  
prospectiva no es predicción pasiva, sino construcción activa del futuro, a través de  
decisiones acertadas basadas en información confiable, contextos bien interpretados  
y un claro sentido de responsabilidad jurídica y social.  
Formar abogados capaces de prever consecuencias, gestionar riesgos legales y  
diseñar soluciones sostenibles es una tarea prioritaria de las universidades. Esto supo-  
ne repensar metodologías de enseñanza, promover la toma de decisiones como com-  
petencia transversal, articular la teoría con la práctica y fomentar una relación perma-  
nente entre academia y realidad.  
En definitiva, concebir sociológicamente la profesión jurídica, como aquí se pro-  
pone, significa entender al abogado como un actor que no solo aplica normas, sino  
que transforma entornos. La prospectiva jurídica se presenta, entonces, como un ins-  
trumento esencial para quienes aspiran no solo a interpretar la ley, sino a liderar los  
cambios que el derecho necesita para responder a los desafíos de un mundo cada vez  
más complejo e interconectado.  
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REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS  
AÑO LXXVI – Nº 14  
ISSN 2519-7592